La Voz de Galicia

La emotiva carta de una paciente oncológica de Pontevedra: «He sentido cómo vuestra cercanía hacía más llevadero el dolor»

Pontevedra ciudad

Cristina Barral Pontevedra / La Voz
La carta manuscrita de agradecimiento que una paciente oncológica dedicó a todas las enfermeras y auxiliares de la planta de oncología del Hospital Provincial de Pontevedra

La mujer dirige la misiva de agradecimiento al personal de enfermería y auxiliares de la planta de oncología del Hospital Provincial. Subraya que los cuidados fueron más allá de lo sanitario

08 Jan 2026. Actualizado a las 19:01 h.

A mano, con los sentimientos a flor de piel y con todo su corazón. Una paciente oncológica del Hospital Provincial de Pontevedra escribió semanas atrás una carta de agradecimiento de su puño y letra a las enfermeras y auxiliares de la planta de oncología de ese centro sanitario. Fue su forma de agradecer los cuidados recibidos, pero también el cariño y el mimo en unos momentos especialmente difíciles para ella. La paciente no quiere protagonismo, pero sí accedió a que el Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHOP) difunda el contenido de la carta, que hizo llorar a más de una trabajadora. Relata lo que encontró en el equipo asistencial en un momento de especial vulnerabilidad para ella: «En medio de esta etapa que jamás imaginé recorrer, encontré en vosotras un refugio inesperado».

Hace hincapié en que durante su estancia hospitalaria los cuidados recibidos fueron más allá de lo estrictamente sanitario, destacando el acompañamiento emocional y la escucha activa. «No solo habéis cuidado mi salud, también mis miedos, mis dudas y mis silencios», dice la paciente, que pone en valor gestos cotidianos que adquieren un especial valor en ese contexto hospitalario. Habla de cada mirada atenta, cada palabra suave o cada gesto lleno de paciencia. En ellos encontró, recalca, una mano que la sostenía cuando más lo necesitaba.

No ahorra los momentos más difíciles de su tratamiento oncológico. «He visto cómo entrabais en la habitación con una sonrisa capaz de levantar el ánimo incluso en los días más pesados. He sentido cómo vuestra cercanía hacía más llevadero el dolor». La usuaria alude también a la grandeza muchas veces invisible de la sanidad pública. «He descubierto que la verdadera fortaleza no siempre hace ruido: a veces se manifiesta en la ternura con la que colocan una manta, en la forma en que escuchan sin prisa, o en el simple hecho de permanecer ahí, presentes, sin pedir nada a cambio». Despide su carta con un agradecimiento explícito al equipo asistencial. «Gracias por ser la luz en un camino incierto y por regalar humanidad en cada gesto». Se lleva «un profundo respeto, una gratitud inmensa y el recuerdo de personas que transforman el dolor con su bondad». Cuatro palabras para el adiós más agradecido: «Con todo mi corazón».

 

 

 


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