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Una noche colgados en el Urriellu

La Voz de Galicia

Sabes que che pode pasar, pero ningun quere que lle pase, cuenta Manolo Beloso, del club Montaeiros de Pontevedra. l y su compaero Jos Juan Domnguez consiguieron hace un par de semanas lo que ellos califican de un fito para a escalada local, pero ningunha fazaa: escalar por su cara ms escarpada el Naranjo de Bulnes, en los Picos de Europa. Pero su historia tiene algo de particular: el mal tiempo los oblig a pasar una noche en un nicho natural excavado en la roca de la montaa, algo que no se haca desde hace lustros. El pico Urriellu, como llaman los escaladores al Naranjo de Bulnes, es una pared completamente vertical, a veces con inclinacin negativa, de 500 metros de alto. un pico histrico, e unha boa iniciacin para a escalada de dificultade, cuenta Beloso, que lleva doce aos con los Montaeiros. Antes subase en catro das; agora en dez ou doce horas pode facerse, explica. La montaa tiene tambin una larga historia de accidentes y muertes. Manuel, funcionario, y Jos Juan, llevaban tres aos planificando la subida, que ya haban acometido sin xito en septiembre. Haban decidido atacar el Urriellu por la va clsica, la abierta en 1962 por los primeros hombres en escalarlo, Rabad y Navarro. Manuel y Jos Juan iniciaron la ascensin a las ocho de la maana del 12 de julio, con tiempo revuelto. Saban que a medioda deban decidir si seguan adelante o daban la vuelta: llegados a un punto, les sera ms difcil descender que intentar superar la cumbre y bajar por la otra vertiente. Una expedicin que opt por dar la vuelta un da de lluvia, hace un ao, tuvo un grave accidente. A las dos de la tarde, las condiciones meteorolgicas seguan siendo inestables, pero ellos escogieron seguir adelante. A las seis empez a caer un chaparrn. Como a montaa de pedra caliza, ten algns ocos de cando en cando. Ns sabiamos dun nicho que utilizaban cando se tardaban das en escalala, as que nos fomos resgardar al. La lluvia no par hasta las ocho de la tarde, y para entonces empezaba a faltar la luz. Tivemos que pasar al a noite, explica Manolo, atados, movndonos de vez en cando, porque se non estabamos a cero graos, por a andara a cousa. A la maana siguiente, ya con mejor tiempo y con contacto visual con el refugio, retomaron la ascensin, y en tres horas llegaron a la cumbre del Naranjo de Bulnes. All, alguien ha colocado, sobre el lomo redondeado de la aguja caliza, una pequea figura de la Virgen de Covadonga. Chegar arriba unha satisfaccin persoal, admite Beloso, e, sobre todo, nchete de orgullo ter tomado a decisin correcta. Se tivesemos baixado do monte, posiblemente tera sido mis difcil. El fro de una noche en el Urriellu no les ha llegado a los huesos: en septiembre planearn la prxima.

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