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Perder la masculinidad

La Voz de Galicia

Perd la masculinidad en una sorpresa inesperada que la vida me tena guardada.

Primero, la masculinidad es una de esas cosas intiles que no tienen una funcin clara, como los jersis de lana y cuello alto pero con manga corta.

Un invento del demonio.

Segundo, ser masculino no era una tarea que se me diese muy bien, no al menos de la manera en que me lo contaban las revistas de las salas de espera. Si ya tengo poca materia prima con la que trabajar en lo fsico, mi actitud derrotista y pasota tampoco ayudaba demasiado, pobre perdedor sin identidad.

Se me fue la hombra de manual por culpa de un Calippo.

Aqu en Ourense no hay muchas maneras de asfixiar los 43 grados de agosto hasta la muerte, el agua fra es caliente y la seora de arriba no est muy de acuerdo con que me despelote en el balcn interior de casa.

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As fui sobrellevando el calor a base de Calippos, ese helado que uno deba apretar en la parte inferior para que el hielo sobresaliese del envoltorio y chuparlo en un acto no muy distante del sexo oral.

Y claro, lleg el da en que mi ridcula masculinidad consigui engaar con maestra a alguna chica desde la mesa de enfrente, a la distancia justa para parecer un tipo interesante al menos durante unos pocos minutos.

Cruce de miradas, risas cabizbajas y mi mejor actuacin. Decidido a continuar con el juego del flirteo desde lejos, agarr mi Calippo seguro de apretar con la fuerza exacta de sacarlo sin parecer llevar esfuerzo. No lo control y el helado me golpe fuerte los dientes. Seco y ridculo.

Ella apart la mirada al mismo tiempo que las intenciones, y mi empeo por sostener la situacin a base de chupetones cuidadosos y la mirada dolorida terminaron por acabar con todo pice de masculinidad.

Nunca ms quise ser masculino. No me hizo falta tampoco.

Tags: Ourense ciudad
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