La Voz de Galicia

Señales para reconocer a un maltratador

Opinión

Silvia Calzón Arias Letrada en Aba Abogadas

26 Nov 2024. Actualizado a las 05:00 h.

La violencia contra las mujeres es una realidad que en ocasiones permanece silenciada, a causa de que la gran mayoría de las víctimas desconocen realmente estar sufriendo tal violencia. Pese a que externamente las señales son evidentes, el ciclo de violencia y su fase de «luna de miel» hacen que la víctima recupere ciegamente la confianza en su agresor.

 

En concreto, las fases del ciclo de violencia se resumen en tres:

1.- Aumento de tensión y violencia verbal. Es una violencia de baja intensidad (gritos, pequeñas peleas). En esta fase la mujer suele intentar rebajar la situación, y llega incluso a justificarla.

2.- Incidente agudo de agresión. Se produce una descarga incontrolada de la tensión provocada en la fase anterior y se materializa en (graves) agresiones físicas, psicológicas o sexuales.

3.- Luna de miel/reconciliación. En esta fase «llega la calma», mostrando el agresor su arrepentimiento mediante técnicas de manipulación afectiva, asegurando a su pareja que lo ocurrido ha sido un hecho aislado, consiguiendo así recuperar su confianza. En este punto son típicos los regalos y las falsas promesas de que lo acontecido no volverá ocurrir.

Tras esta fase se vuelve a la primera, y de nuevo comienza el ciclo de violencia.

La violencia de género comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad; y entre las señales más evidentes de violencia, que no debieran pasar desapercibidas por ninguna mujer, podemos reseñar:

Celopatías, que llegan al punto de cuestionarte tus amistades y salidas. Es frecuente que el agresor controle tu vida social, te cuestione por qué te relacionas con otros hombres o mujeres y que intente aislarte. También, que te reproche que te arreglas «para gustar a otros», o que sales «para ligar». La víctima de violencia llega a pensar que los celos son una muestra de la «pasión» o «amor irracional» que siente su pareja, cuando lo cierto es que en una relación sana no existen esos celos tóxicos hacia el otro.

Elevado grado de control, en todas las esferas de tu vida: vigila tu teléfono, tus contactos y publicaciones en redes sociales, controla tus gastos, también tu manera de vestir, te grita, no te respeta, te insulta. Intenta ridiculizarte, menospreciarte y eliminar tu autoestima. Te golpea, te empuja, te agarra. Te agrede con objetos o ejerce violencia sobre tus cosas personales, intimidándote. Te utiliza a modo de juguete sexual sin importarle tus preferencias, tus sentimientos, y si prestas o no consentimiento a cada una de sus acciones. Te culpabiliza y responsabiliza de que la relación no funciona, intentando que tras cada discusión él parezca realmente la víctima.

La violencia de género es un problema social que requiere una respuesta colectiva. La víctima tiene que romper su silencio y sentirse protegida por el sistema. La información y la sensibilización de la sociedad son fundamentales para cambiar esta realidad. Recuerda: no estás sola.


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