Pobre balance de la Comisión
Opinión
29 Jul 2004. Actualizado a las 07:00 h.
LA COMISIÓN del 11-M se ha despedido. Ha puesto un cartelón a la puerta que dice: «Cerrado hasta el 7 de septiembre». Los señores comisionados se han retirado, han hecho las maletas y se marchan de vacaciones. Cuando llegue septiembre, como decía la canción, todo será maravilloso: habrá conclusiones, quizá asistamos al nacimiento de la figura del «relator» que propone Mariano Rajoy, y la verdad será votada como se vota una ley. Asistiremos a la proclamación de la verdad por número de escaños. Siento decirlo, pero queda una tremenda sensación de vacío. No hemos escuchado a quien era presidente del Gobierno cuando se produjo el atentado y que tendría que explicar, por ejemplo, por qué nunca convocó el Pacto contra el Terrorismo en aquellas fechas. Tampoco hemos escuchado al Secretario de Estado de Seguridad. Y, puestos a echar en falta testimonios, se pudo haber llamado a los confidentes que andan por los periódicos sembrando cizaña. La treintena de comparecientes parece una cantidad ínfima, cuando se observa que la Comisión del 11-S, en Estados Unidos, llamó a más de un millar. Ni las personas convocadas han sido las más significativas, ni los testimonios escuchados han echado alguna luz sobre los puntos más oscuros de aquellos dramáticos días. La Comisión tenía una urgencia: terminar antes del 30 de julio. Y tuvo una enorme servidumbre: ser un instrumento de los partidos políticos para sus fines. No se han salido un milímetro del guión. Los unos, para asegurar que el Gobierno de entonces mintió o manipuló. Los otros, para dejar la sospecha de que las elecciones fueron decididas por un atentado y por la manipulación posterior. Pero ni siquiera eso ha quedado claro. La Comisión deja las cosas exactamente igual que estaban antes de empezar sus trabajos. En parte, se ha perdido el tiempo y se han sepultado las ilusiones que se habían puesto en su trabajo. ¿Qué tipo de conclusiones podrán presentar en septiembre? ¿Qué puede hacer el relator imparcial que sugiere Rajoy? Apenas hubo una aportación nueva, que no haya sido casar las ruedas de prensa de Acebes con las informaciones que aportaron los policías. Nos quedamos sin saber por qué falló la prevención, quién convocó las manifestaciones del 13 de marzo, cuál es la «autoría intelectual» que invoca el ex ministro del Interior, en qué se basa el Partido Popular para seguir hablando de conexiones de ETA. Es decir, nada de nada. Cero patatero. Sólo había un detalle que podía empeorar el resultado, y es exactamente el ocurrido: que los comisionados hayan sentido más la urgencia de las vacaciones que la necesidad de esclarecer los hechos. Como dice un compañero, ha podido más un bañador que la busca de la verdad.