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El decálogo de la productividad

Pasar largas jornadas en el trabajo no siempre es sinónimo de producir más, algunas simples medidas pueden ayudar a los empresarios a mejorar las condiciones de sus empleados, y con ellas los beneficios de la empresa

La Voz de Galicia

Pasar largas jornadas en el trabajo no siempre es sinónimo de producir más. Y la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe) ha querido concienciar de ello publicando un decálogo de buenas prácticas para empresarios y trabajadores, unos consejos que pueden ayudar mucho a mejorar la productividad de los empleados.

Cambiar la mentalidad laboral. El gran mal del mundo empresarial se llama «presentismo». Es necesario que los empresarios empiecen a entender que un trabajador nunca será mejor por estar más horas en su puesto de trabajo. Son muchos los colectivos que han empezado a recomendar un cambio de mentalidad y empezar a valorar el factor de cumplimiento de objetivos -que hay que cumplir y por los que se debe evaluar- en vez del de horas.

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El mejor trabajador es el que disfruta de su trabajo. Uno de los objetivos que debe seguir todo empresario es el de aprovechar el talento de su plantilla y ser capaz de retenerlo, y por ello es preciso conseguir que nuestro equipo se sienta mucho más valorado. Su motivación y su implicación es fundamental para un funcionamiento positivo. Por lo que es necesario que los trabajadores tengan unas condiciones que les permitan disfrutar de otros aspectos importantes de su vida.

Fomentar la creatividad y la motivación. Las tareas repetitivas y que no requieren de inspiración ni creatividad por parte del trabajador son las que menos contribuyen a la eficiencia; tampoco podrá hacerlo el trabajador estresado. La conciliación y la flexibilidad son los dos factores que más afectan a la motivación, y esta, por ende, a la productividad y al rendimiento.

Racionalización horaria y productividad. Los que lo han probado, tanto pymes como grandes empresas, saben que la racionalización horaria es un plus para la productividad y la implicación de los trabajadores. Medidas como la bajada de salarios tienen, por tanto, el efecto contrario.

Modificar conductas en el trabajo. Hay conductas que merecen ser renovadas y cambiadas, y la primera es precisamente la de «yo soy quien manda». El buen directivo es aquel que sabe fomentar el trabajo en equipo, considera al trabajador como un «cliente interno» que necesita saber qué y por qué hace las cosas; y sobre todo, un buen jefe es aquel que consigue amalgamar a los suyos haciendo un buen equipo.

El valor del tiempo. Lo importante para que un trabajador sea productivo es tener una agenda y unos pasos que tenga que ir abordando y finalizando. Gestionar el tiempo es, por muy raro que parezca, una buena manera de ahorrar en recursos y por tanto ganar dinero. «Picotear» tareas y no tener un trabajador centrado son sinónimos de improductividad. 

El descanso para comer. Mientras que en otros países de Europa o en Estados Unidos, los trabajadores dedican únicamente entre 30 y 45 minutos para comer, en España algunos descansos se llegan a alargar hasta dos horas. Este tiempo para el descanso, provoca que muchos tengan que entrar antes o incluso salir más tarde, por lo que no tiene mucho sentido desperdiciar tanto tiempo de la jornada en la comida cuando se puede aprovechar ese tiempo para cumplir con las tareas, pudiendo salir antes.

Reuniones de trabajo sí, pero las justas. Reunirse por simple rutina no es siempre necesario. Es recomendable celebrar este tipo de encuentros, pero solo siempre que sea necesario. Además, cuanto más cortas y más concentradas sean, mejor será para la productividad. Los expertos recomiendan que no se celebren a última hora del día, ya que es cuando los trabajadores estarán más dispersos a causa del cansancio.

Evitar las distracciones. Si bien es cierto que la tecnología ha venido para hacernos la vida más fácil, también ha llegado para distraerla completamente. El whatsapp o el correo pueden ser dos tremendas distracciones para la concentración del trabajador. Desconectar, también es sano.

La responsabilidad es para todos. En la naturaleza del trabajador está reivindicar unas condiciones de trabajo más humanas, pero quejarse sin actuar no sirve de nada y es necesario desterrar alguna actitudes perjudiciales. Los empresarios deben esforzarse por modernizar el sistema y fluir hacia un sistema laboral mucho más flexible con las necesidades de las personas. La humanización de los horarios, puede ser el primer paso hacia esta meta.

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