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Dónde dejo los aparatos que no quiero

¿Qué hacer con los dispositivos y electrodomésticos que ya no nos sirven? La Fundación Ecolec lanza el primer buscador «on line» de puntos de entrega: un mapa con más de 800 ubicaciones

La Voz de Galicia

Imagínese 4.500 Torres Eiffel. Ahora visualícelas hechas de montañas de ordenadores, frigoríficos, televisores, teléfonos móviles, todos juntos, amontonados, y tendrá una idea gráfica, aproximada, de la cantidad de basura electrónica que se genera en el mundo cada año. En España, cada uno de nosotros añade anualmente 20 kilos a esa descomunal montaña de aluminio, plástico, cables, pilas y chips, un 17 % más de lo que aportábamos hace solo cuatro años, según el informe de la ONU Global E-waste Monitor 2017. Lógico: hay en nuestra vida muchos más portátiles, tabletas, smartphones y pequeños electrodomésticos que entonces. Un millón de toneladas de chatarra eléctrica, concretamente, es la contribución de nuestro país al peligroso vertedero. Pero, ¿qué hacer, si no? ¿Cómo y dónde nos deshacemos de los aparatos que ya no queremos, que ya no nos sirven, que en su precaria trayectoria vital se nos quedan pronto viejos?

En primer lugar, tomar conciencia sobre la necesidad de frenar el crecimiento de estos residuos; en segundo, reutilizar en la medida de lo posible; también convencernos de la importancia de consumir de forma eficiente -¿es realmente necesario comprar un teléfono nuevo si el que tenemos continúa funcionando- y, por último, saber en qué lugar depositar este tipo de basura que no solo supone un atentado al medio ambiente, también un serio peligro para la salud del ser humano. El tratamiento inadecuado de componentes como plomo o mercurio, cobre o níquel, contamina el aire, el agua y la tierra, convirtiendo los deshechos electrónicos en una auténtica bomba de relojería.

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En el 2016, el 76 % de los aparatos desechados fue a parar a vertederos o a incineradoras, o fue reciclado de manera indebida, lo que se conoce como canibalización del aparato: robar piezas de chatarra para luego colocarlas o hacer equipos reacondicionados con una vida cortísima. Esta economía paralela mueve más de 17.000 millones de euros. ¿Cuál es entonces la práctica correcta si no puedo tirar en los contenedores del barrio cualquier cosa que tenga cables?

Los vendedores tienen la obligación de ofrecer al cliente la gestión del traslado de sus aparatos viejos a un punto de reciclaje o de tratamiento adecuado si este compra otro dispositivo o electrodoméstico similar: si cambias de lavadora, debe llevarse la vieja si así lo deseas. El consumidor también cuenta con el derecho de solicitar la recogida puerta a puerta, a lo que se suman iniciativas puestas en marcha por los grandes distribuidores para garantizar el correcto desguace: los contenedores especiales de El Corte Inglés o los programas de reciclaje de Apple o HP, por ejemplo. Pero el principal itinerario es el de dejar estos residuos en un punto limpio, que gestiona el ayuntamiento. El mapa, en general, entre puntos de venta, limpios y establecimientos verdes, es rico, pero desconocido. Ahora menos: la Fundación Ecolec acaba de lanzar el primer buscador on line. Ya no hay excusa. 

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