La Voz de Galicia

La UE lanza su estrategia para reconstruir una alianza con EE.UU. que Trump deja maltrecha

Internacional

Salvador Arroyo Bruselas / Colpisa
Borrell presentó el miércoles la estrategia de la UE para reconstruir los puentes con Estados Unidos

Percibe con Joe Biden «una oportunidad única» para restablecer la sintonía comercial, climática y en política exterior

03 Dec 2020. Actualizado a las 11:08 h.

Son tantos los rotos que deja la Administración Trump que resulta difícil prever hasta qué punto las agendas internacionales se verán fagocitadas por esfuerzos de parcheo. Es tal la lista de conflictos comerciales, roces políticos y desplantes en instituciones globales que, con la llegada de un nuevo inquilino a la Casa Blanca, la Unión Europea decide poner el contador a cero. Lo que toca es refundar desde la base una alianza histórica. Es la ola de optimismo que arrastra el demócrata Joe Biden. «Tenemos una oportunidad única en una generación para diseñar una nueva agenda transatlántica para la cooperación global», aseguró este miércoles el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Josep Borrell.

Catapultaba con esta frase la nueva estrategia para reconstruir los puentes. Un documento de trabajo de once folios que ya se ha entregado al Parlamento Europeo y a los Gobiernos de los Veintisiete. El informe parte de tres principios fundamentales de gran alcance. Primero: la UE y Estados Unidos han de trabajar para «promover los bienes comunes mundiales, proporcionando una base sólida para acciones e instituciones multilaterales más robustas». Segundo: apoyo a todos los socios de ideas afines, persiguiendo intereses comunes y «aprovechando nuestra fortaleza para generar resultados en nuestras prioridades estratégicas». Y tercero: buscar soluciones que «respeten nuestros valores comunes de equidad, apertura y competencia, incluso cuando existen diferencias bilaterales».

A partir de ahí, los frentes. El que ocupa a todos, cooperar al máximo para resurgir de la pandemia. Y eso implica vacuna, tratamientos y reencuentro con una OMS (Organización Mundial de la Salud) a la que Donald Trump llegó a acusar de connivencia con las autoridades chinas. Luego están los desafíos derivados del cambio climático. Aquí, de entrada, se persigue la complicidad de Washington con el reto europeo de las emisiones cero en el 2050.

Aunque el primer movimiento tendrá que darlo Joe Biden volviendo a sumar a EE.UU. al Acuerdo de París que su predecesor primero menospreció y después dejó empantanado. Y llegamos a la ansiada bajada de armas en esa guerra comercial marcada por el cruce de aranceles. «Debemos trabajar en estrecha colaboración para resolver los factores irritantes del comercio bilateral que debilitan nuestra asociación estratégica», reza el documento. Trabajar para encontrar soluciones «rápidas centrándonos en los resultados negociados, reconociendo al mismo tiempo los diferentes enfoques». Y eso implica solventar la disputa aeronáutica Boeing/Airbus. Hoy, en base al reconocimiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Estados Unidos ha disparado contra Europa 6.400 millones de euros en aranceles por ayudas irregulares a Airbus. Y esta replica con 3.400 millones por la cobertura pública norteamericana a Boeing.

Fiscalidad tecnológica

En materia digital, Bruselas aspira a una alianza tecnológica a todos los niveles. Lo que traducido supone «trabajar juntos» en la expansión de tecnologías como la red 5G -que ha protagonizado el gran conflicto con China- hasta alcanzar un acuerdo para activar cargas fiscales contra colosos tecnológicos como Google, Facebook o Amazon. La UE espera que Washington vuelva a la mesa de negociación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Y con un multilateralismo tan roto en pedazos, recuperar la sintonía en política exterior consumirá muchos esfuerzos. Aquí, Borrell habla de un Plan de Acción Integral Conjunto. Biden ya ha dejado entrever que no descarta regresar al acuerdo nuclear con Irán. Las condiciones, habrá que verlas. La UE tiene ya un diálogo abierto con Washington sobre la relación con China y se ha comprometido a implicarse más en «seguridad y defensa» en la OTAN.


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