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El hombre contra el canal de la Mancha

27 aos despus de que Matthew Webb cruzase a nado el paso de Calais, nadie haba logrado repetir la hazaa. Montague Holbein lo intentaba por tercera vez

La Voz de Galicia

Son cerca de las tres de la tarde del 27 de agosto de 1902. Desde una playa en el cabo Gris-Nez, a medio camino entre Boulogne y Calais, Montague Holbein trata de ver los acantilados de Dover, al otro lado del canal de la Mancha. Va a intentar llegar hasta ellos a nado.

Holbein forma parte de una raza en boga, la de quienes se esfuerzan en cubrir a braza distancias imposibles. Entre los ensayos de resistencia corporal que se vienen haciendo en nuestros das, ninguno tan arriesgado e interesante, dice La Voz. De hecho, desde que otro ingls, Matthew Webb, logr en 1875 la hazaa, nadie ha conseguido emularlo.

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Holbein, que est a punto de iniciar su tercer intento, sabe perfectamente a qu se enfrenta. Las dificultades de semejante esfuerzo son enormes. No se trata solamente, como puede creerse a primera vista, de disponer del vigor y de la bravura necesarias para atravesar en lnea recta la distancia de 31 kilmetros que separan las dos costas. Esta distancia se encuentra de hecho duplicada por las derivaciones que resultan de la accin de las corrientes y del flujo y reflujo del oleaje.

No son los nicos obstculos. Hay otros tanto o ms difciles de vencer. Y el ms serio es el fro. Para atenuar sus efectos, los nadadores de profesin han apelado al procedimiento de embadurnarse completamente, desde los pies a la cabeza, de una capa de grasa a la manera que las focas y otros mamferos marinos.

Tambin supone un problema que la accin continuada del agua salada ataca rpidamente a los ojos. Holbein sabe que la picazn degenera pronto en dolor agudo, porque ya le ha pasado, e incluso ha llegado a perder la vista temporalmente. As que, aleccionado por una larga experiencia, ha inventado una proteccin a manera de careta que lo pone a cubierto de este peligro. Y, a mayores, excusado es aadir que hay que reponer las prdidas considerables de fuerzas que supone un bao de 24 horas.

Finalmente, Holbein se echa al agua. Lo acompaa un barco de apoyo en el que, entre otras personas, va su esposa. Ella misma le proporciona alimentos, leche y caldos concentrados que le va arrojando en botellas de hora en hora. Cae la noche, amanece y parece que es capaz de vencer todos estos inconvenientes del arriesgado viaje. Pero con el sol en lo alto, una fuerte marejada, ya en la costa, cuando falta apenas un kilmetro, agota sus fuerzas.

Unos cientos de metros

La crnica que publica el peridico una semana despus es generosa pese al fracaso: A la una y treinta y ocho minutos, cuando solamente le faltaban por recorrer unos cientos de metros [...], se vio obligado a recogerse en el buque que le segua, extenuado por la fatiga. En rigor, M. Holbein no ha completado el rcord que se propona [...], pero no por ello dejar de considerarse que el intrpido nadador atraves de hecho, a nado, el canal de la Mancha.

En 1910, Holbein intentara por novena y ltima vez completar la travesa. Tambin sin xito. Un ao ms tarde (y 36 despus de la hazaa de Webb), Thomas Burgess se convertira en el segundo hombre en cruzar el canal a nado.

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