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El acusado de matar a puñaladas a una joven y herir a su novio niega los hechos ante el juez

El sospechoso dice que no salió de casa; los agentes le incautaron ropa ensangrentada

El acusado del crimen, Diego Torres, estuvo presente en el registro de su casa por parte de la Policía Nacional
La Voz de Galicia

A pesar de las evidencias que parecen incriminarlo en el crimen que el viernes se cobró la vida de una joven de 22 años y provocó gravísimas heridas a su novio, de 26, en una vivienda del barrio ourensano de Velle, Diego Torres negó ante el juez haber sido el responsable de los hechos. El titular del Juzgado de Instrucción dos de la capital ourensana, Luis Doval, le tomó ayer declaración en relación con lo ocurrido, si bien el acusado se limitó a contar detalles de las horas previas al suceso, e incluso de los minutos anteriores a su arresto, sin reconocer nada que lo pueda incriminar.

Así, explicó que sobre las cinco de la mañana del viernes se levantó de la cama y se preparó un té en su modesta vivienda unifamiliar, para luego ponerse con las «cosas de casa». Negó tajantemente haber salido de casa, lejos por tanto de reconocer la tesis de los investigadores que, tras juntar algunas piezas del caso y hablar con la madre del acusado, que dormía en su casa esa noche, creen que los hechos fueron de otra manera. Así, sospechan que, se tomara o no aquel té, el acusado se vistió unos pantalones vaqueros y una camiseta y se dispuso a salir de casa. Cogió un cuchillo de cocina y le dijo a su madre que se iba a «matar unos conejos», pero al marcharse cerró con llave por fuera, impidiendo así que su progenitora pudiera salir. Minutos después, ella escuchó gritos procedentes de la vivienda contigua y transcurrido un rato vio regresar a su hijo, con las ropas ensangrentadas, que cambió por unas limpias poco antes de que los agentes de Policía irrumpieran en la vivienda y lo arrestaran.

A menos de cien metros, en el interior de una vivienda, yacía muerta a puñaladas Ana Balboa. Su pareja, Álvaro Blanco, pudo hablar con los policías antes de ser trasladado de urgencia al complejo hospitalario de Ourense y señalar al agresor, su primo: «Diego, Diego», dijo a los policías, que minutos después localizaban y detenían al presunto homicida, sin oponerse a su captura. No lejos de allí, en una finca contigua, se localizó el cuchillo de cocina con el que fueron apuñaladas las víctimas; ella hasta en «nueve o diez ocasiones», tal y como reconoció el comisario de Policía de Ourense, Juan Carlos Blázquez, quien además aseguró que el sospechoso «estaba en estado catatónico».

Y aunque nada de esto reconoció ante el juez el sospechoso, el magistrado ordenó su ingreso en prisión tras solicitarlo la fiscala. Se le imputan dos delitos de homicidio, uno de ellos en grado de tentativa, ya que pese a las preocupantes heridas por arma blanca que sufrió en el ataque, Álvaro sigue luchando por su vida.

En su declaración en el juzgado de guardia, el sospechoso negó tener mala relación con las víctimas, si bien aludió a que «no lo ayudaban» pese a que su situación económica era delicada. En su día, Diego había trabajado haciendo vino y también en atención a mayores, pero desde hace tiempo no tenía empleo, y se mostró ante el juez más preocupado por ello que por lo ocurrido a sus vecinos y allegados. El sospechoso tuvo un ingreso en prisión previo, y todo apunta a que en los últimos meses no estaba tomando ninguna medicación. Ayer, antes de que declarase ante el juez, un forense lo examinó para ver si estaba en condiciones de comparecer. Tras su ingreso en prisión, los expertos deberán decidir si está en plenas facultades mentales o si sufre algún trastorno que pueda afectar a su imputabilidad.

En el registro realizado en la vivienda del sospechoso, los agentes se incautaron de una memoria portátil y algunos objetos personales para cotejar el ADN. Previamente, tras el crimen, los investigadores ya habían recuperado el pantalón y la camiseta manchadas de sangre y pertenecientes, se cree, al acusado. Mientas, Ana Balboa fue enterrada ayer en A Peroxa.

Etiquetas: Sucesos