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¿Cómo se construye una ciudad verde?

Estas son algunas de las claves para transformar una urbe en un lugar más sostenible siguiendo el ejemplo de París, Vancouver, Liubliana o la ciudad bosque de Liuzhou

La Voz de Galicia

Los altos niveles de contaminación atmosférica, los problemas en la gestión del agua o, incluso, la presencia de especies invasoras han sido las razones que han llevado a algunas ciudades del mundo a pasar de urbes grises a referentes en políticas públicas verdes. Ninguna ha aplicado fórmulas mágicas para lograr resultados asombrosos a corto plazo y la mayoría de ellas tiene todavía tareas medioambientales pendientes, pero la apuesta decidida por la sostenibilidad ha marcado un antes y un después en la forma de afrontar los proyectos municipales y de tratar de mejorar la vida de sus habitantes. Estas son algunas claves para comenzar la metamorfosis: 

París y sus azoteas-huerto

Como otras grandes capitales, París tiene un grave problema de polución que mostró su peor cara cuando hace un año y medio, el 1 de diciembre del 2016, el nivel de contaminación atmosférica batió un récord histórico con concentraciones que alcanzaron los 146 microgramos/m3 de partículas finas en el aire, un nivel que puede causar efectos en la salud de la población general, graves en el caso de grupos sensibles. La medida de choque fue aplicar durante varios días la gratuidad en el transporte público y el dispositivo de circulación alternada de vehículos (los de matrícula par unos días y los impares otros), un recurso que se mostró poco eficaz y que un año después la capital modificó por el de marcar los coches por su grado de contaminación, lo que permite restringir la circulación de los más contaminantes cuando la contaminación es muy alta.

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 Además de limitar el uso de este tipo de vehículos y fomentar los transportes alternativos, como la bicicleta, el equipo de la alcaldesa socialista de París, la hispano-francesa Anne Hidalgo, se ha planteado crear más jardines, huertos y espacios verdes, muchos de ellos sobre los edificios, para construir así, con la suma de todos, un pulmón que permita a los parisinos respirar un aire más limpio. Desde el año 2015, la legislación obliga a que los edificios de nueva construcción dispongan de jardines y paneles solares en las azoteas y el Ayuntamiento, además, facilita a los ciudadanos que lo soliciten un espacio para cultivar un huerto durante tres años prorrogables. Dentro del proyecto Les Parisculteurs, la capital se ha marcado como objetivo que en el 2020 haya al menos 100 hectáreas de tejados, fachadas y muros, tanto públicos como privados, destinados a la agricultura urbana.

Vancouver o cómo reutilizar el 90 % de la lluvia

La ciudad canadiense no solo se puso como objetivo aplicar políticas que la convirtiesen en una ciudad más sostenible, sino que su plan de acción (aprobado en el 2011 y con la vista puesta en el 2020) tiene como meta hacer de Vancouver la cuidad más ecológica del mundo. El 80 % de las acciones previstas en el plan ya se han completado y aunque esta ciudad es la que más crece del país (en el último cuarto de siglo la población ha aumentado un 34 %, el empleo un 30 % y el uso de energía un 15 %) las emisiones de dióxido de carbono han caído un 7 % y la aspiración es que en el 2050 toda la energía que se consuma proceda de fuentes renovables. Las acciones llevadas a cabo hasta ahora abarcan ámbitos muy diversos y, entre ellas, se incluye la Rain City Strategy, un sistema con el que se pretende captar y tratar anualmente el 90 % del agua procedente de la lluvia combinando los sistemas tradicionales con novedosas infraestructuras ecológicas.

La reutilización del agua tiene otros ejemplos como el del condado de Orange County, en California, donde los residuos hídricos se purifican para ser usados de nuevo mediante un sistema que permite disponer de 400.000 metros cúbicos de agua al día. En Portland, por su parte, han apostado por los ecotejados para recoger aguas pluviales. La práctica de captar de forma masiva la lluvia y reutilizarla es una acción cada vez más común en las ciudades que buscan mejorar su sostenibilidad.

Peterborough, referente europeo de la economía circular

Si Vancouver quiere ser la ciudad más verde del mundo, la localidad británica de Peterborough, se ha ganado ya el título de referente europeo de la economía circular. La ciudad, que está situada a 120 kilómetros de Londres y tiene una población de entorno a 185.000 personas, plantea su desarrollo como el de un organismo vivo, en el que no deberían existir residuos y todo se retroalimenta y se regenera. En la práctica, esto ha llevado al desarrollo de iniciativas para reducir al mínimo los desechos o transformarlos generando un valor añadido. Entre sus frentes está el de evitar el desperdicio de alimentos implicando para ello a las cadenas de supermercados o fomentar la economía colaborativa: 130 empresas y organizaciones de Peterborough se han comprometido a compartir sus recursos. Para hacer frente, por ejemplo, a la obsolescencia programada en la ciudad se ha creado el centro Waste Electrical and Electronic Equipment, donde se reparan, se reciclan y se ponen a la venta los aparatos eléctricos. También se han puesto en marcha los llamados repair cafes, que funcionan en otras partes del mundo, donde cualquier ciudadano puede acudir con un electrodoméstico o dispositivo averiados para tratar de que los voluntarios del centro lo reparen. Y disponen además de las llamadas bibliotecas de herramientas, donde cualquier persona puede acudir para llevarse en préstamo algún útil de bricolaje para hacer sus reparaciones. 

Liubliana convierte una planta invasora en papel

La capital de Eslovenia lleva más de una década trabajando para aplicar de forma global acciones que mejoren la calidad de vida de sus habitantes en un entorno más saludable y esta labor le ha valido convertirse en el año 2016 en Capital Verde Europea. Liubliana trabaja en todos los frentes: transporte sostenible, con red de bicicletas, centro peatonalizado, vehículos eléctricos y aparcamientos disuasorios con derecho a dos billetes de transporte público; gestión de residuos, con el objetivo de tratar al menos las tres cuartas partes de las desechos en el año 2025; la ampliación de las áreas verdes, los bosques de especies autóctonas, los huertos urbanos y la plantación de frutales tratados de forma ecológica; su gestión eficiente del agua y de la energía...  En su afán de trabajar por una economía circular, con el objetivo del residuo cero, las autoridades han conseguido incluso convertir un problema medioambiental grave en un recurso útil con valor añadido.

Se trata de la especie vegetal conocida como faloppia japónica, una planta que se encuentra entre las cien peores invasoras del mundo, resistente al corte y que desplaza a otras especies autóctonas. Lo que han hecho las autoridades de Liubliana ha sido aliarse con los ecologistas, la universidad, la industria del papel y con la empresa pública de gestión de residuos para convertir los tallos de la planta en papel. Tras realizar campañas de recogida de la hierba asiática, los tallos recogidos se sometieron a un proceso de molido y se procesaron para transformarlos en papel. Con este material se elaboraron bolsas y cuadernos y se imprimió una edición de la revista de la empresa de gestión de basura de la capital eslovena.

Nueva York y el ahorro en el Empire State

Nueva York debe hacer frente a graves problemas medioambientales, como la gestión de residuos, ya que se trata de la ciudad que más basura genera del mundo, pero también ha sabido poner en marcha importantes soluciones. El cambio de cristales en el Empire State, por ejemplo, permitió un ahorro de 7,5 millones de dólares gracias al mejor aislamiento del rascacielos y la creación del High Line Elevated Park transformó una antigua línea de ferrocarril, sin uso durante varias décadas, en una zona verde de dos kilómetros de longitud llena de vida. Manhattan dispone además de una red de 200 kilómetros de carriles para bicicletas y los mercados de productos frescos ecológicos se han multiplicado por la ciudad. Nueva York es también una de las  grandes capitales del mundo donde se ha puesto de moda la instalación de colmenas en las azoteas de los edificios, cuyas abejas se nutren de las flores de los abundantes parques y jardines, de todas las dimensiones, que pintan de verde la megaurbe. 

La ciudad-bosque de Liuzhou

La quintaesencia de la ciudad verde es todavía un proyecto y está planificada en China, en la región de Liuzhou, al sur del país. La denominada ciudad-bosque es un sueño ecológico que debería materializarse en el año 2020 evitando todos los males medioambientales que sufren ahora muchas ciudades del gigantes asiático. El proyecto prevé que esta localidad verde acoja a un máximo de 30.000 habitantes, en un entorno que tendrá unos 40.000 árboles y un millón de plantas de un centenar de especies. Esta ciudad ecológicamente ideal será autosuficiente gracias a las energías solar y geotérmica y a ella se accederá a través de una línea rápida por la que circularán solamente vehículos eléctricos. En este espacio verde no habrá ni contaminación acústica ni altas temperaturas, gracias a la espesa vegetación que formará parte del tejido urbano. Los responsables del proyectos, ideado por el estudio del arquitecto italiano Stefano Boeri, calculan que el pulmón verde que se generará en esta urbe absorberá 10.000 toneladas de CO2 y 57 toneladas de sustancias contaminantes al año.

 

 

 

Tags: Medio Ambiente
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