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El coche más feo del mundo

Construido en 1957 por un sacerdote aficionado a los automóviles, resultó ser un pionero de la seguridad pasiva. Sin embargo, los costes de fabricación y algunos fallos mecánicos determinaron su fracaso. Se presentó en el salón del automóvil de Nueva York, pero no recibió ni un solo pedido. Solo existe un prototipo, y es considerado por muchos el coche más feo del mundo.

La Voz de Galicia

Apodado hoy en día como «el coche mas horroroso del mundo», sus líneas imposibles al estilo blandiblú y un parabrisas que recuerda al hombre elefante hizo que entrase en la historia con más pena que gloria. Sin embargo fue el primer vehículo que presentaba innovaciones en materia de seguridad frente a accidentes. Su constructor, un sacerdote norteamericano, fue un visionario. La afición por el diseño automotriz de este cura católico, Alfred Juliano, y la confianza de haber ganado algún concurso de diseño de automóviles para aficionados, hizo que se enfrentase él solo a la construcción de un prototipo propio donde la seguridad de sus ocupantes estuviese presente en toda su concepción. La protección tanto de pasajeros como de peatones en caso de atropello era su gran apuesta. En unos años en que la sociedad americana estaba inmersa en profundos cambios tecnológicos en los que subyacía la sensación de que el futuro era presente. La ostentación, los cromados, las grandes aletas puntiagudas o las formas basadas en motivos aeronáuticos formaban parte del ADN futurista imperante, donde la seguridad de sus ocupantes no aparecía entre las necesidades de las grandes compañías como Chevrolet, Ford o Plymouth. Este pequeño constructor tocó un concepto tan innovador como desconocido para las constructoras que, en ese momento, estaban más preocupadas en el desarrollo de tecnologías como la transmisión automática, las ventanillas eléctricas, los procesos constructivos, o la dirección asistida, entre otras.

El Aurora, así denominado por el padre Juliano, ya contaba con barras de seguridad laterales, jaula antivuelco, salpicadero acolchado o una barra de dirección deformable en caso de accidente frontal. Dispositivos, hoy muy comunes pero desconocidos en 1957. Además, el diseño frontal a modo de cuchara, pretendía ser una cuna que recogería literalmente al peatón en caso de atropello, y su extraño parabrisas, de formas cóncavas, minimizaban las lesiones en la cabeza del conductor en caso de choque. Ideas que se adelantaron en más de una década a los primeros dispositivos de seguridad en automóviles. Recordemos que no fue hasta principio de los 70 cuando aparece el concepto ESV (Vehiculo Experimental Seguro) con el que los fabricantes empezaron a desarrollar, de forma seria, elementos de seguridad para sus ocupantes.

TECNOLOGÍAS CARAS

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Otro de los recursos que utilizó el padre Juliano fue la fibra de vidrio, usada en toda su carrocería, además del plástico especial deformable que cubría todo el arco de visibilidad a modo de cúpula transparente. Materiales extremadamente caros en aquel momento, que multiplicaron el valor del vehículo hasta los 30.000 dólares que costó esa unidad. Según su creador, bajaría hasta los 12.000 dólares si se llevaba a producción, unos 140.000 euros de hoy en día. Pero aún así resultaba un precio demasiado alto en aquel momento, teniendo en cuenta que el automóvil más caro de EE.UU en 1957 era el Cadillac Eldorado Brougham, con un precio de unos 13.000 dólares.

SALÓN DE NUEVA YORK

Una vez terminado el prototipo lo presentó, a nivel mundial, en el salón del automovil de Nueva York de 1957. Un evento donde decenas de marcas presentaban sus nuevas tecnologías y modelos. Pero su mala suerte acababa de empezar, el desastroso motor siniestrado de Buick que le sirvió de plataforma no había sido puesto a punto y los cuatro años parado, mientras construyó el prototipo, le habían pasado factura. El trayecto desde su domicilio hasta la exposición fue un rosario: 15 paradas por avería y 6 horas de retraso hicieron que los medios de comunicación mirasen con escepticismo la presentación de uno de los coches más caros del momento. Hecho que deslució su puesta de largo hasta tal punto que mientras otras marcas recibían pedidos por docenas, el Aurora no tuvo ni una sola petición. La joven marca, registrada unos años antes con el nombre de Aurora, no se había despertado con buen pie.

INVESTIGADO POR FRAUDE

El desastroso comienzo, además de acusaciones sobre la dudosa financiación, terminó con imputaciones al sacerdote de fraude y malversación en las donaciones recibidas por sus feligreses. Acusaciones que finalmente fueron aclaradas a favor del padre Juliano pero que no evitaron que entrase en bancarrota. El Aurora terminó siendo propiedad de un taller por el impago de los arreglos que se le habían realizado tras el salón del automóvil. Finalmente todo este panorama hizo que el padre Juliano se dedicase, hasta su muerte en 1989, a labores alejadas del mundo de las cuatro ruedas.

OLVIDADO EN UN DESCAMPADO

El Aurora es ahora propiedad de un famoso desarrollador de coches, Andy Saunders, quién tras una árdua búsqueda de varios años lo encontró en 1993 en un estado lamentable en una granja de Connecticut donde había permanecido durante décadas olvidado. Se había construido a tan solo unos kilómetros. Fue su estética peculiar lo que enamoró a su actual dueño, quién decidió devolverlo a su estado primitivo. Necesitó varios años en su restauración debido a la complejidad de los materiales utilizados. Hoy en día, con sus 61 años, el Aurora se exibe en el Museo Nacional del Motor de Beaulieu, al sur de Londres, y es invitado a participar en diferentes festivales de motor de renombre internacional como el de Goodwood, en Inglaterra, pero no por su estética, que también, sino por ser un gran precursor en materia seguridad motriz.

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