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Media España se va de vacaciones en coche

La Voz de Galicia

La segunda quincena de julio es un momento emocionante para muchas familias que se van de vacaciones. Y a pesar de que el avión o el tren se han masificado como medio de transporte, en esta época las familias siguen confiando en su fiel automóvil como vehículo que les transporta hacia el anhelado relax en la playa, en la montaña o en el pueblo.

Son las vacaciones más familiares, ya que los niños están de vacaciones y la familia viaja junta. Desde aquellas inolvidables películas en blanco y negro con personajes a lo Martínez Soria y el inevitable 600 plasmábamos esa ilusión proverbial que teníamos por las anheladas vacaciones. Y los tiempos no han cambiado desde aquellos años sesenta. Es cierto que las carreteras nacionales se han convertido en cómodas y seguras autovías o autopistas de peaje y que los coches ahora son modernos SUV o confortables monovolúmenes donde se viaja con aire acondicionado. También ha cambiado el entretenimiento de los niños, que ahora ya no preguntan tanto aquello de ‘papi, ¿cuánto falta?’, porque van entretenidos con las tabletas y se les pasan los kilómetros volando.

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Pero la ilusión es la misma. El coche deja de ser esa máquina que cada día nos lleva al estresante trabajo, a la rutina necesaria, para convertirse en un nexo de unión y de ilusión para toda la familia.

A uno le asalta en estos momentos una duda después de que los gurús del automóvil nos vendan la moto de que la propiedad del coche ya no será importante en el futuro porque tendremos automóviles de usar y dejar en cada esquina o cada plaza de nuestra ciudad. Pero en verano lo que queremos es ir en el coche familiar. No en uno cualquiera.

Ante el viaje familiar del año debemos tener en cuenta lo de siempre. Empezando por la revisión de coche. Desde los neumáticos hasta las luces, desde los niveles de los líquidos hasta las revisiones pendientes. Al coche casi no le prestamos atención en el día a día de desplazamientos cortos, pero en este caso son muchos kilómetros los que tenemos por delante y todos los sistemas deben estar en buen estado.

También sería recomendable programar el viaje. Viajando con niños hay que escapar de las horas de más calor y hacerlo por la fresca. Las prisas no son buenas compañeras en el coche. Empezar unas vacaciones con un día estresante al volante, con agobios y la vista puesta en el reloj no es lo mejor. Un viaje debe ser en sí mismo una experiencia gratificante.

Y aunque la tableta ayuda a pasar los kilómetros, los padres deberían aprovechar las horas del trayecto para, como hacían antaño los cabezas de familia, enseñarles a sus hijos algo de geografía, contarles historias o darles a conocer los personajes y los hechos resaltables de los sitios por los que se pasa.

Un viaje familiar de vacaciones es una experiencia emocionante, que a los niños les puede quedar grabada en la memoria para toda la vida. Y esa tradición, que ya cuenta con dos generaciones desde que España se motorizó, debe seguir ocurriendo para el futuro. Aunque los niños que ahora viajan en la parte de atrás de los coches sean dentro de unos años simples ocupantes de un asiento en un coche autónomo.

la opinión de

JUAN ARES

Tags: Transporte
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