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Aquí el pescado y el marisco lo eliges tú

Compran a diario, en cercanía y lo mejor de lo mejor. Son pescaderías-restaurante. No abundan en Galicia, pero tienen un concepto claro: el cliente escoge el producto en fresco, se lo pesan y a la mesa. También está disponible para degustarlo en casa

La Voz de Galicia

Son muchos los que se sorprenden al entrar en Mar Viva. El personal saluda a los recién llegados tras una barra. Pero no cualquier barra: es un mostrador repleto de marisco y pescado fresco. Una auténtica pescadería que luce en su pared una tabla con los precios del producto por kilo. «Levamos toda a vida no mundo do peixe e o marisco, máis de corenta anos. Temos un local no mercado do pobo. De aí xurdiu a idea de mesturar peixaría e a restauración», explica Enrique Coo, gerente de Mar Viva. En este restaurante de Corcubión no hay carta. La primera y necesaria parada está en el mostrador de pescado. «Non hai racións. A xente elixe o produto, pesámosllo e despois preparámosllo». De este modo, el que se adentra en esta experiencia gastronómica ya tiene una idea de lo que va a pagar. No hay que pedir piezas enteras o por kilo. «Coma se queres dúas navallas ou un toro de pescado. Facemos o menú como quere o cliente». Todo lo que hay en la pescadería de Mar Viva llega del mar de A Costa da Morte al plato. «Temos un nivel elevado de peixe. Eses productos que moitas veces non mercas para facer na casa. Non temos pescado de máis lonxe de 100 quilómetros», comenta Enrique. El personal del restaurante compra cada día el producto recién salido del mar y lo lleva al local. «O produto ten nivel, senón seríamos un local de tantos».

La mayoría de los visitantes se decantan por un plato de marisco de primero y un segundo en el que el pescado es el rey. «A xente, especialmente a de fóra, sorpréndese ao entrar. A moitos temos que asesoralos porque nunca viran esta fórmula. Hai quen non coñece o peixe. Nós intentamos dicirlles cal está no seu momento óptimo», Enrique da esta explicación observando ese mostrador donde estos días reinan la lubina, el lubrigante o las navajas. «Non podería dicir o que máis pide a xente. Depende do día. Por exemplo, cando hai langosta, ten bastante saída».

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Entre los clientes de este local hay muchos fieles de la tierra. Gallegos no solo de la zona, también comensales que se desplazan desde Lugo, Ourense o Vigo. «Chaman con tempo porque xa saben que en certas épocas é imposible comer sen reserva».

Tras elegir el pescado, toca subir a la primera o segunda planta de un precioso edificio que mantiene conservados en el interior los muros de piedra. Les reciben una veintena de mesas y un gran reservado. «O que facemos co que elixen é preparalo da forma máis sinxela que podemos. Cremos que aquí as salsas non pintan nada. O produto é de primeira». Una fórmula que no impide que la pescadería funcione como tal. Hay quien compra el producto y se lo lleva a casa como en cualquier establecimiento. Incluso hay quien lo encarga ya preparado para llevar. Una degustación del mar a la que se puede acceder por unos 35 euros de media por persona.

 Un clásico que arriesga

El pescado y el marisco también son los reyes de Benboa Corrubedo. Aquí sí hay carta, pero si te decantas por el mar, te invitan a acercarte a la pescadería. «Tiñamos claro o que queríamos dende que comenzamos en 2012. Benboa é unha antiga fábrica de salazón e queríamos que a proposta fose real. Somos desta zona e xa tiñamos relación coa industria armadora e a hostelería», explica Carlos Brión, uno de los propietarios.

En este establecimiento de Barbanza se prepara el pescado a la parrilla o al horno. «Hai xente que se levanta da mesa para ver como se vai cociñando o que pediu». Preparaciones sencillas para mantener la esencia de la materia prima, aunque también arriesgan, con pescados ahumados o preparados al estilo de la cocina peruana. «Dámoslle todas as opcións ao cliente. Temos restaurante, terraza e taberna. Aquí podes picar algo por doce euros ou darte unha auténtica homenaxe».

Además de pescadería, donde también te puedes llevar a casa el pescado y marisco como en cualquier otra tienda, Benboa tiene su propia cetárea. Preparan incluso conservas. «Todo cos froitos da zona. Traballamos coa lonxa de Ribeira, que é moi rica en produto. Podes tomar sargo, salmonete ou robaliza. Facemos un rape sen pel ao forno que sae espectacular».

Mientras este negocio se acerca a su época más fuerte sus socios tienen otro proyecto entre manos que verá la luz en junio: Benboa Compostela. «A idea é prácticamente a mesma, con peixaría e restaurante». Sus redes llegan incluso más allá de las fronteras de la comunidad. Las preparaciones de Benboa se mueven por todo el país bajo la marca Atlanteat. «Son pratos refrixerados. O cliente escolle o produto e a guarnición. Aguantan 30 días, sen conservantes e envasados ao vacío. Chegan listos para quentar na casa: merluza, peixe sapo ou o polbo cos seus cachelos. É rápido e sano. Agora estamos probando coa tapa de 125 gramos de percebe. Un produto que podes tomar calquera día cun viño na casa e non só neses momentos de enchentas», explica Carlos.

Si algo tenía claro este equipo era que los frutos del mar iban a ser las estrellas de la carta. Si te decantas por su especialidad, te invitarán a levantarte de la mesa para que tú mismo puedas elegir el género. Asesoran a cada comensal según sus preferencias.

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