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Impulsan la primera plantación local de arándanos ecológicos en Ancorados

Javier Agrelo produce kiwi y manzana y ha lanzado una marca propia de productos

La Voz de Galicia

Javier Agrelo está preparando el terreno para convertir Santo Tomé de Ancorados en la capital del arándano. Tras un ensayo previo de rotundo éxito, el estradense tiene previsto plantar en enero dos hectáreas de arándanos ecológicos de cuatro variedades: una temprana, dos de media estación y una tardía con amplias posibilidades en el mercado, ya que en otras zonas la temporada de arándano se acaba antes.

Será la primera gran plantación de la comarca centrada en este fruto. Con ella Javier espera producir dos toneladas de arándano ecológico entre junio y septiembre. Las perspectivas no pueden ser mejores. «El arándano ecológico es más grande, más tierno y no tiene nada que ver con el otro en sabor ni en textura», cuenta.

De su campo de ensayo han salido este año 95 kilos que se esfumaron enseguida. «El arándano de mi marca gustó mucho, así que estoy confiado», dice Javier.

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Una plantación de kiwis al lado de casa tuvo la culpa de la pasión de Javier Agrelo por la agricultura. A Raúl Iglesias, vecino de Bertamiráns y uno de los pioneros del cultivo del kiwi atlántico, le dio por plantar cinco hectáreas en Ancorados. La plantación, en su día exótica, siempre llamó la atención de Javier, que se fue arrimando a los kiwis hasta que el agricultor empezó a contar con él para la cosecha y a descubrirle sus secretos. «Fue él el que me metió el gusanillo», confiesa Javier agradecido.

Así fue como el estradense abandonó sus estudios de Geografía y cambió los mapas por el trabajo de campo. Literalmente. Hizo un ciclo de Ingeniería Forestal y Agraria y luego otro de Medio Ambiente. Y entre clase y clase nunca perdió de vista los kiwis del vecino.

Tendría 23 años cuando decidió dar el paso y echó a andar su primera plantación propia: una hectárea de kiwi que este año alcanzará una producción de unos 6.000 kilos. Detrás vino la manzana. Imbuido por las lecciones forestales, Javier decidió poner en valor los montes de la familia. Plantar eucaliptos era lo fácil, pero no le convencía. ¿Qué podía hacer? Apostar por la manzana. «No requiere un terreno específico ni una inversión excesiva», explica. Además, en A Estrada se estaba dando el bum de la sidra y la compra de la fruta estaba asegurada a través de la cooperativa Ullama. Sus casi dos hectáreas están produciendo ahora cinco toneladas de manzana.

Javier, emprendedor y amigo de experimentar, hasta fabricó 70 botellas de sidra y creó la marca propia Biofruit para lanzar al mercado chips de manzana, rollfruits de fruta deshidratada y gominolas de fruta natural.

Luego, buscando cosechas de verano para compaginar con las otoñales de kiwis y manzanas, experimentó con arándanos, grosellas, kakis y frambuesas. Plantó entre 800 y 2.000 metros cuadrados de cada fruta y todas se dieron bien. «Aquí algo que se dé mal es casi imposible», cuenta.

Frambuesas y grosellas las descartó por la necesidad de recolección diaria y el escaso margen de tiempo para ponerlas en el mercado. El kaki exigía una plantación grande para ser rentable. Así que se quedó con el arándano. «Aquí está empezando la demanda, pero es la fruta de esta década», asegura

Tags: A Estrada Medio Ambiente Agricultura
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