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Teresa Portela agranda su leyenda y certifica su presencia en sus sextos Juegos Olímpicos, más que ninguna española

La piragüista de Cangas gana el selectivo de K1 200, el barco que ella misma clasificó, y competirá en Tokio con 39 años

Teresa Portela se clasifica para los Juegos en Pontevedra

La Voz de Galicia

Ninguna española tiene ya, de forma definitiva y oficial, tantas clasificaciones olímpicas como la gallega Teresa Portela (Aldán, Cangas, 1982). Seis. En el mismo embalse de Verducido donde lleva años machacándose cada día en una disciplina espartana y poco reconocida como el piragüismo, la palista gallega certificó este viernes su clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio, que se celebrarán este verano tras el aplazamiento del año pasado por la pandemia. Pese a su soberbio palmarés y a haber ganado ella misma la plaza para que España tuviese en Japón un K1 200, el barco más rápido, el mismo en el que lleva lustros consiguiendo éxitos, la Federación Española de Piragüismo la sometió a un selectivo para certificar su pasaporte a Tokio. Disputará sus sextos Juegos cuando en verano ya tenga 39 años.

La palista gallega arrasó en su semifinal de este viernes y ganó en la final (42s.292), seguida por Sara Ouzande (42s.629), Mirella Vázquez (43s.972), la gallega Lara Feijoo (44s.172), Elisa Zapata (44s.386) y Teresa Tirado (45s.882). Portela debutó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 siendo una niña, en la semifinal del K1 500; en Atenas 2004 logró dos puestos de finalista, en K2 500 y en K4 500; prolongó su idilio olímpico en Pekín 2008, con su quinta plaza en el K4 500 y su puesto de semifinalista en K1 500. Después, gracias a un cambio en el programa olímpico, se centró, de forma exclusiva, en el K1 200, la prueba más rápida y explosiva, la que mejor se había adaptado a sus cualidades desde niña. Dentro de ese examen estresante, 45 segundos de esfuerzo que no permiten un mínimo desajuste en la palada ni en la concentración, se quedó a solo 198 milésimas de la medalla en Londres 2012. Tras aquel palo, fue madre, realizó un breve parón por el embarazo y el parto entre los años 2013 y 2014 e, impulsada por el cariño de la pequeña Naira, volvió a ser una de las más grandes. Así lo demostró con su soberbia medalla de bronce en el Mundial de Milán 2015. Regresó con todo para conseguir otro diploma olímpico en Río 2016 en su prueba preferida. Y siguió adelante sin preocuparse de la edad que indicaba su fecha de nacimiento. 

El ciclo olímpico hacia Tokio lo cuadró con precisión. En el Mundial de Szeged (Hungría) del 2019 logró clasificar al K1 200 español, pero quedó pendiente la asignación de la palista que se subiría a ese kayak en Japón, un proceso resuelto ahora a menos de cuatro meses de la cita olímpica. Un incordio que afecta a la preparación de Portela, obligada a adquirir un pico de forma a mitad de temporada para certificar su plaza.

La propagación de la pandemia por España en marzo del 2020 y el confinamiento trastocaron todo. Portela se vio obligada a pasar más de un año sin competir. Sin la adrenalina de verse exigida por otras rivales. Mantuvo entonces su rutina. Entrenamientos en el embalse de Verducido, largas sesiones de gimnasio y descanso en familia en su domicilio de O Grove. 

Solo otras cuatro españolas habían participado en cinco Juegos Olímpicos, la tenista Arantxa Sánchez Vicario, la nadadora María Peláez, la atleta María Vasco y la tiradora Pilar Fernández. Pero ninguna lo había hecho en seis, como se ganó ahora definitivamente Portela. Sencilla y extremadamente profesional -«este es mi trabajo, y así me lo tomo»-, ha cimentado su éxito en un equipo pequeño y unido, con el entrenador Daniel Brage -incluso más discreto que la palista- siempre en segundo plano y siempre respaldado por los resultados que acompañan su minuciosa planificación.

Doce años lleva Brage convertido en la sombra de Portela, que se subió a su primer kayak con 9 años durante un día de playa en Aldán. 

Al mismo tiempo que entrena, compite, educa a la pequeña Naira, ya de 6 años, y ayuda a su marido, el expalista olímpico David Mascato en la clínica de fisioterapia familiar, Portela ha prolongado sus estudios. Consciente del abismo que se abre cuando los deportistas de élite dejan la competición, primero completó Magisterio a distancia, puesto que vivía en Sevilla, y luego añadió un grado en Fisioterapia, ambos por la Universidade de Vigo. Ahora termina una tercera carrera, Dietética y Nutrición, por la UCAM de Murcia, que también es su patrocinador principal. Mientras, cada día recorre los 40 kilómetros entre Verducido y O Grove para prolongar su mito, palada a palada. 

Así ha conseguido clasificarse Portela, Mundial tras Mundial, y selectivo tras selectivo, para seis Juegos Olímpicos. En total, colecciona 18 medallas en Campeonatos de Europa y 15 en las universales. Un viaje que comenzó con el doble podio en el Mundial de Poznan (Polonia) 2001 y se disparó aún más con su oro en el K1 200, la misma prueba que disputa ahora, en el Mundial de Sevilla 2002. En la capital andaluza pasaba entonces casi todo el año concentrada con la selección española, hasta que al regreso de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 decidió regresar a casa para ejercitarse en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva de Pontevedra, que ya había conocido de niña a los 14 años. 

Tres carreras universitarias

Al mismo tiempo que entrena, compite, educa a Naira, ya de 6 años, Portela ha prolongado sus estudios. Consciente del abismo que se abre cuando los deportistas de élite dejan la competición, primero completó Magisterio a distancia, puesto que vivía en Sevilla, y luego añadió un grado en Fisioterapia, ambos por la Universidade de Vigo. Ahora termina Dietética y Nutrición, por la UCAM de Murcia, su patrocinador principal. Mientras, cada día recorre los 40 kilómetros entre Verducido y O Grove para prolongar su mito, palada a palada.

«Ahora solo quiero pensar en Tokio, que ya no queda nada», razona

Radiante. Feliz. La sonrisa de Teresa Portela iluminaba el campo de regatas de Verducido, una vez aseguró su presencia en la gran competición de este verano. «Estoy muy contenta de ganar este selectivo porque supone tener la plaza para los Juegos Olímpicos de Tokio. Para mí es un día muy especial», señaló.

La palista gallega, que ya había ganado la plaza para España, no quiso esperar más y aseguró su plaza en su primera oportunidad. Porque aunque hubiese fallado ayer, aún tendría otra oportunidad para ganarse la plaza. Portela no quiso esperar más para sacar su billete a Tokio, no en vano la pandemia motivó que llevé más de año y medio esperando para certificar su logro. «Desde que conseguí la plaza en el Mundial del 2019 sabía que podía soñar con participar en mis sextos Juegos. Hoy ya es una realidad y estoy muy muy contenta y agradecida por todas estas muestras de cariño», inidcó.

Portela cumplirá el 5 de mayo 39 años, edad con la que llegará a Tokio para disputar sus sextos Juegos. A poco más de tres meses para que se dispute la gran competición, la palista gallega afinará con mayor calma su puesta a punto definitiva. «Ahora solo falta afrontar la cita olímpica. Toca pensar en Tokio, porque ya no queda nada», finalizó en Verducido, donde siguió de cerca el selectivo el secretario xeral para o Deporte de la Xunta, José Ramón Lete Lasa.

El increíble viaje de Teresa Portela

paulo alonso

La piragüista de Aldán camina hacia sus sextos Juegos Olímpicos, el récord de una deportista española, un hito que alterna con los estudios de su tercera carrera universitaria y la crianza de su hija Naira

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Etiquetas: Teresa Portela Tokio 2020 Piragüismo