El técnico municipal califica las gratificaciones de «carentes de rigor»
Cada pocas semanas el gobierno vigués aprueba una tanda de complementos extraordinarios que en la práctica se han convertido en parte del sueldo ordinario de muchos funcionarios. Una vez tras otra técnicos municipales con el respaldo del Interventor suscriben un informe que se ha convertido en un clásico pero que nada cambia.
Por esta vía los responsables municipales premian a los funcionarios que estiman oportuno, soslayando las normas legales que impiden dar carácter periódico a este tipo de retribuciones y concederlas sin motivación específica. Pese a ello los expedientes salen adelante y nada se tuerce en esta forma de funcionar del Concello.
En una reciente junta de gobierno local se aprobó una nueva tanda de gratificaciones, oficialmente complementos de productividad. No es la más importante por el número de funcionarios (solo nueve esta vez), ni tampoco por su importe (escasamente 10.000 euros), pero los argumentos contrarios del interventor y de un técnico de su departamento vuelven a ser los mismos que cuando las retribuciones son millonarias y los beneficiados muchos más.
Como en ocasiones anteriores, el responsable de fiscalizar las finanzas municipales recuerda que los trabajos extraordinarios que darían origen a estos pagos por encima del salario ordinario «en su gran mayoría no fueron objeto de fiscalización previa por esta Intervención».
Otra vez incide en que debido a la sucesión de expedientes similares «cabría cuestionar la política de seguimiento y conformación de los recursos, sobre todo bajo el objetivo de precisar las funciones para deslindar responsabilidades, evitar duplicidades y detectar omisiones».
Y es que el interventor afirma sin titubear que existe «una total ausencia de módulos y parámetros que permitan objetivamente medir el grado de interés, iniciativa y actividad extraordinaria con la que el trabajador desempeña el puesto de trabajo, tal y como se estipula en la normativa, lo que viene conduciendo de forma generalizada a una adjudicación subjetiva y carente de rigor de los complementos de productividad». En concreto, precisa que no puede ser fija ni periódica, y que existe una congelación salarial que estos pluses puede estar incumpliendo.
Aunque esta vez la cifra es menor, la cifra anual de estos pagos graciables ascendió a casi 4 millones de euros a lo largo del pasado año, pese a que el gobierno de Caballero únicamente había incluido en el presupuesto 350.000 euros. Para poder adjudicar una cantidad tan elevada a lo largo del año se tramitaron en el pleno una decena de modificaciones del presupuesto. Tal y como van las cosas, a finales de este año los pluses alcanzarán un volumen similar.
«Esta retribución no debe ser fija ni periódica y falta la motivación con los trabajos a realizar»
Juan Ramón González
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