Diez meses de espera para conseguir una triste licencia de demolición huelen a chamusquina. Hacen sospechar que hay gato encerrado, que alguien está apretando las clavijas antes de que se meta la piqueta o que la Gerencia de Urbanismo está paralizada. En diez meses, los chinos hubieran construido cincuenta edificios de quince plantas como el que han levantado en la ciudad de Changsha. En Vigo lo único que se ha levantado en ese tiempo han sido kilos de vertidos.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios