Las pintadas que dejaron los reclusos del campo de concentración del monasterio de Oia han permanecido siempre fuera de la vista del público. Se encuentran en una estancia de acceso muy restringido porque el acceso no reúne unas buenas condiciones de seguridad, debido al deterioro progresivo que el conjunto arquitectónico ha experimentado durante las últimas décadas. Este es el motivo por el que estas curiosas pintadas no están incluidas dentro del programa de visitas que la asociación de amigos del monasterio de Oia ha organizado para este fin de semana, coincidiendo con el 80 aniversario de la declaración de Bien de Interés Cultural.
La apertura del monasterio tendrá lugar desde las cuatro hasta las ocho de la tarde el sábado y el domingo y será una de las pocas ocasiones para conocer por dentro el monasterio y recibir información a cargo de especialistas.
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