Máxima tensión en el Bloque ante la asamblea que mañana decidirá su futuro en el Ayuntamiento vigués
La convulsión es máxima en el seno de la agrupación local del Bloque. Por primera vez en su historia los militantes decidirán mañana si los tres concejales elegidos el pasado 22 de mayo repiten el pacto con los socialistas o bien se pasan a la oposición y dejan a Caballero en minoría.
A la espera de lo que decida la militancia la consigna de silencio impera en un grupo político habitualmente opaco. Ninguno de sus actuales seis concejales (cinco elegidos y otro no electo) quiere definirse públicamente y ni siquiera aceptan hacerlo muchos afiliados contactados por La Voz. Unos y otros insisten en que esperarán al debate interno para posicionarse.
No obstante, todo hace indicar que la postura contraria al pacto que existe entre los afiliados, y que quedó patente en el consello local de la pasada semana, se ha trasladado también a los concejales que cesarán el próximo día 11. Este periódico ha confirmado la existencia de un fuerte malestar en este colectivo tras cuatro años de cogobierno con Caballero.
Votos perdidos
«Foi moito aguantar co estilo dictatorial do alcalde. Non vexo ningunha razón para repetir o pacto», explicó ayer uno de los ediles. «Xa vimos o resultado do pacto de non confrontación no goberno. Fixemos un bo traballo pero o noso voto dispersouse». Desde su punto de vista, con el que coinciden otros miembros del grupo municipal, «coa actual posición de debilidade do BNG a cousa será peor».
La tesis de los concejales que han aceptado dar su opinión coincide con la general de la organización en el sentido de que los socialistas se han apropiado de su gestión «e fagocitado os votos nacionalistas».
En estas condiciones, existe coincidencia en el grupo de que «é preciso abrir novos vieiros» y buscar un perfil propio para el nacionalismo que evite la sangría electoral que han padecido el 22-M y que se suma a la de hace cuatro y ocho años.
Una vez decidido el voto favorable en todos los casos a los aspirantes socialistas para cerrar el paso al PP, lo que en Vigo se debatirá mañana es si se nombra alcalde a Abel Caballero y se pasa a la oposición o bien se negocia un nuevo gobierno, algo que decidirá la asamblea de afiliados por mayoría.
Mover ficha
Otro edil tiene claro que se imponen «cambios profundos e recuperar un proxecto propio, que non é que non o tivéramos», en alusión a que los ciudadanos no lo percibieron y atribuyeron al PSOE los méritos del conjunto de gobierno de coalición. A su juicio, «nós traballamos pola cidade e outros para si e en clave partidista, polo que agora toca mover ficha buscando unha saída».
Entre los ediles nacionalistas existe la certeza de que «Caballero, nun momento económico como o actual, logrou un forte respaldo co seu localismo e con proxectos megalómanos». Como consecuencia «nós pagamos un precio moi alto xa que a cidadanía non apreciou o noso traballo».
Mientras los nacionalistas debaten una decisión trascendental, en el campo socialista han optado por no hablar para no tensar una situación especialmente crispada. Los primeros días el propio Caballero y también su número dos, Carmela Silva, se deshicieron en elogios a Santiago Domínguez y en general a la «lealtad» del grupo nacionalista.
Sin embargo, un clamoroso silencio se ha impuesto desde el pasado fin de semana mientras Caballero prepara su estrategia para el nuevo mandato.
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