La esposa dice que es la única mujer que repara paraguas plegables en Vigo y resalta que tener maña y unas manos pequeñas ayuda a manejarse mejor entre las varillas
Xulio Vázquez Hay un oficio muy gallego al que se le dedicó alguna canción popular. Es el de afilador y paragüero. Caló tanto en la provincia de Ourense que, además de la ciudad de las Burgas, también se la conoce por Terra da Chispa desde la Edad Media. Literalmente echaban chispas y no es porque estuviesen enfadados, sino al utilizar la rueda de afilar. Pero también representa un chispazo de ingenio para ganarse la vida con las manos. Quizá sea innato en el espíritu de los ourensanos. Solo así se explica que José Álvarez Pérez (64 años) y su esposa Carmen González Guerra (61) se ganen la vida con este viejo oficio desde que se instalaron en Vigo, tras retornar de la emigración en Francia. Aunque no son naturales de Nogueira de Ramuín, cuna de afiladores y paragüeros en el mundo entero, sino de cercanas: San Juan de Río y A Pobra de Trives, respectivamente. El marido afila cuchillos y la esposa arregla paraguas. Se puede decir que están unidos hasta por el oficio que comparten. Pero la vieja rueda de madera (una escultura que representa a un afilador y paragüero) no se mueve de la pared del negocio que regentan en la cuchillería Ribadas.
-¿Lo de afilar cuchillos es cosa de hombres?
-(Sonríe) Tradicionalmente, sí. La práctica la adquirí aquí en Vigo, porque nunca desempeñé este oficio hasta que regresé de la emigración. La teoría me la explicó un paisano mío que es afilador en Madrid. Estuve con él unos días, como si me diese un cursillo intensivo. Me enseñó a afilar cuchillos y tijeras de distinta manera y con diferentes muelas abrasivas, distintos granos y durezas. -¿Cuánto tiempo lleva de afilador? -Cumplimos 27 años, que son los mismos que tiene el negocio. También vendemos artículos de peluquería y menaje de cocina. -¿Rompió alguno afilando? -Al principio, como sucede en todos los oficios. -¿Se los traen de calidad? -Hay de todo, pero muchos son malos, porque los compran en un Todo a Cien. Los mejores son los que usan en hostelería y pueden costar hasta 200 euros. -¿Cuáles son los mejores? -Hay una marca muy buena japonesa (Global) y unas navajas suizas multiusos Victorinox. Los conocidos como Arcos y San Jorge de Albacete son la madre de la cuchillería española. -¿Los clientes? -Sobre todo restaurantes, supermercados y carnicerías. Además de amas de casa. Son de Vigo y del área metropolitana. -¿Cuántas piezas afila diariamente? -Hay días que afilo 150 cuchillos y otros menos de la mitad. -¿Qué otras cosas le traen a afilar? -Discos de ingletadoras de carpintería, tijeras de peluquería, de podar, máquinas de cortar el pelo, esquiladoras de ovejas, sierras... -¿Dura mucho el afilado? -Depende de la calidad del cuchillo y de lo que se utilice. Pero, si pinchan en hueso, también se estropea. -¿Cuánto cuesta? -Lo normal son 1,75 euros. -¿Y el tiempo? -Entre cinco y siete minutos. -¿El cuchillo más largo? -Fue un machete de cortar caña. Los utilizan para hacer senderismo. Los cuchillos más grandes suelen tener unos 37 centímetros de hoja. -¿Alguna anécdota? -Una ama de casa me trajo una vez unos tenedores para que se los afilase, pero no se puede.
Por su parte, Carmen González considera que para ser paragüera es muy importante el tamaño de las manos. «Es cuestión de maña y unas manos pequeñas ayudan a manejarse mejor entre las varillas», afirma.
-¿Dónde aprendió?
-Fue en el negocio, con mi marido. Ahora los arreglo yo sola. -¿De todo tipo? -Sí, incluidos los plegables. Creo que soy la única que los reparo en Vigo. -¿Por qué se llevan cada vez peor con el viento? -Es debido a que son de peor calidad que antes. El problema está en las varillas. Cuanto más pequeños y con más articulaciones, más se estropean. Son muy prácticos para llevar en el bolso, pero duran muy poco. -¿Los mejores? -Los clásicos de siempre -Le estará agradecida al vendaval... -(Risas) Algunos más me trajeron a reparar. Pero la media no pasa de diez al día, cuando tiempo atrás era el doble. Pero los traen solo cuando llueve. -¿Qué suele cobrar por la reparación? -Sobre 2,75 euros.
La esposa dice que es la única mujer que repara paraguas plegables en Vigo y resalta que tener maña y unas manos pequeñas ayuda a manejarse mejor entre las varillas
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