La autora de amlul.com, uno de los 20 blogs de tendencias más influyentes del mundo, reclama una apuesta real por los jóvenes en un sector que precisa savia nueva
Hay personas tocadas por la varita mágica del carisma, que obtienen consenso en todas sus propuestas. Es el caso de la coruñesa Gala González, afincada en Londres y sobrina del diseñador Adolfo Domínguez. En el 2007 creó un blog en el que empezó a colgar fotos con sus originales estilismos y con ella misma como modelo. Dos años más tarde y según la edición americana de Vogue , amlul.com es uno de los 20 blogs de moda más influyentes del mundo. Recibe más visitas que muchas revistas especializadas, en Internet proliferan páginas que explican cómo ponerse un sombrero al estilo de Gala González y jóvenes diseñadores le envían sus proyectos para saber qué opina. Su talento la ha convertido en la it-girl española, en una celebridad de la Red que ha saltado a las páginas de Elle, The Times, Marie Claire, Ragazza... Su tío la ha fichado como directora creativa de la línea U, y Vogue España, como cronista.
-Ha conseguido marcar tendencia desde un blog. ¿Cómo elige los estilismos?
-Me influye el cine. Blade Runner, por ejemplo, es una referencia constante para mí. Otras veces, una canción. Si es de los sesenta, pues me visto de hippy, con pantalones de campana que mezclo con mil cosas. Juego con el vintage para combinar lo que se ponía mi abuela con algo de un diseñador o con el punk inglés de los setenta. Trato de ser cada día una persona distinta. Lo importante es observar cómo viste la gente y adoptar después un estilo propio. A partir de ahí, la clave está en la combinación, en los volúmenes y en la paleta de colores, que es donde patina mucha gente.
-Olvida la transgresión.
-No tanto. Tengo un punto de sobriedad en mis estilismos, se nota que soy española en lo clásico y me gusta ser transgresora, pero con una pauta. No busco una locura sin control.
-Según el «Vogue» estadounidense, amlul.com es uno de los 20 blogs más influyentes del mundo. ¿Impone?
-Sí [sonríe], es verdad que a veces todo esto da un poco de miedo y de pronto me pregunto qué hago aquí si solo soy una niña de 23 años, pero lo importante es romper pautas y demostrar que todo se puede conseguir. Si no arriesgas, ni ganas ni pierdes, y yo lo hago en algo que llevo tatuado. Mis padres se dedicaban a la moda y crecí oyendo instrucciones como «coger bajo» o «arreglar cinturilla».
-¿Cómo se ve desde Londres la moda española?
-Va mejorando lentamente, pero eso es ir muy lento al fin y al cabo porque en esto no hay tiempo. Antes iba por décadas; ahora, por días. No puedes ir despacio cuando todo el mundo se roba ideas y nadie espera por el de al lado. Y respecto a Londres, se echa en falta el apoyo a los jóvenes diseñadores.
-¿Lo tiene usted más fácil en Inglaterra?
-Sobre todo dan más oportunidades para que nos expresemos. Siempre hay alguien que nos va a apoyar. En España hay que demostrar mucho más. Apostar por el diseñador de hace 30 años está bien, pero es ir a lo fácil. Apetece ver a Delgado Buil o a Ana Locking e interpretar sus ideas, pero muchos siguen casi ocultos porque insistimos en la gente de toda la vida. Los jóvenes no tienen medios y se quedan ahí.
-¿Y en Galicia?
-De Galicia estoy muy orgullosa. Tenemos dos grandes empresas, Zara y Adolfo Domínguez, y demostramos que valemos perfectamente.
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