La primera ministra de Ucrania ha conseguido dejar en el pasado una imagen dura e inflexible gracias sus famosas trenzas.
Poco se sabe del pasado de Yulia Tymoshenko. Conocida como temperamental y algo arisca, Yulia fue una mujer de negocios muy bien considerada que se convirtió en una de las mujeres más ricas de Ucrania en muy poco tiempo. Además, fue una de las aliadas más importantes de Viktor Yushchenko. Pero eso forma parte de su pasado. Se convirtió en la primera ministra de Ucrania en diciembre del 2007 y son muchos los que atribuyen su nombramiento a una buena campaña y sobre todo, a su carisma. Otros incluso aseguran que su acertado cambio de «look» ha tenido también mucho que ver. Y es que, navegando por Internet se encuentan imágenes de una Yulia Tymoshenko casi irreconocible. Pelo negro, media melena y unas pronunciadas bolsas y ojeras que, sin duda, avejentaban mucho su rostro. Pero esa imagen dura e inflexible ya forma parte del pasado.
Para preparar su campaña rumbo al ministerio ucraniano, Yulia comenzó un «cambio radical» en su estilo. Pasó por las manos de un experto cirujano, se aclaró el pelo hasta lograr un rubio platino y optó por llevar siempre un tradicional peinado ucraniano que recuerda a las campesinas del país de hace más de cincuenta años; una trenza atravesada a modo de diadema que en una ocasión y tras los comentarios sobre su realismo, optó por deshacer y cepillar en público. El resultado no ha podido ser más acertado. Su imagen actual es dulce, sencilla, cálida... y su peinado ya se conoce como «el Yulia».
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