Dieciocho adolescentes gallegos fueron atendidos por el 061 debido a intoxicaciones etílicas durante este mes

En lo que va de año necesitaron asistencia por esta causa 427 niños


REDACCIÓN / LA VOZ 30/11/2016 05:00

El pasado 1 de noviembre fallecía en Madrid una niña de 12 años tras sufrir un coma etílico, una muerte que reabría la polémica sobre el consumo de alcohol en menores de edad, y que este fin de semana volvió a cobrar fuerza tras el ingreso por la misma causa de una menor madrileña de 13 años, que afortunadamente se recuperó sin problema. La situación en Galicia no es tan grave, pero tampoco está controlada, ya que solamente en este mes de noviembre (entre los días 1 y 28) han sido trasladados por el 061 a los hospitales gallegos un total de 18 menores con intoxicaciones etílicas, lo que supone una media de casi cinco niños cada fin de semana. Pontevedra es la provincia con mayor número de ingresos registrados este mes (8), seguida de A Coruña (7), Ourense (2) y Lugo (1).

Estas cifras se unen al cómputo del resto del año, alcanzando los 427 casos de niños menores que llegaron a los centros sanitarios tras haber realizado un consumo excesivo de alcohol. De continuar esta tendencia, esta cifra superará con creces la del año pasado -ya que en el 2015 fueron 432 ingresos-, y eso que a este 2016 todavía le queda diciembre, uno de los meses en los que suele haber un gran repunte, al igual que ocurre durante el verano. Es en estos períodos cuando se concentra el mayor número de intoxicaciones de menores.

Cambio de tendencia

Este aumento vendría a confirmar un cambio de tendencia en el abuso de alcohol por parte de menores, ya que si durante el 2012 fueron atendidos 445 menores, al año siguiente se redujo esta cifra considerablemente -llegando a 363 (80 menos)-. Sin embargo, este caída no continuaría en el 2014, cuando se registraba un nuevo pico con 377 ingresos de menores por intoxicaciones etílicas, y volviendo a aumentar en el 2015 con 432 (11 de los cuales precisaron hospitalización por la gravedad que presentaban los niños).

Por lo general, la mayoría de los menores que son atendidos por consumo excesivo de alcohol tiene más de 14 años, pero también se registran una decena de casos anualmente de niños de 12 y 13 años que tienen que ser tratados por los mismos síntomas. Los botellones suelen ser los lugares de donde proceden la mayor parte de estos casos, ya que en estas concentraciones los menores tienen acceso a grandes cantidades de alcohol que ingieren en un tiempo muy rápido, lo que deriva en intoxicaciones graves y pérdida de consciencia. La primera recomendación en estas situaciones es alertar cuando antes a los servicios de emergencia o trasladar al menor a un centro sanitario a la menor brevedad posible, y nunca intentar espabilarlo echándole agua, ya que podría derivar en una situación de hipotermia.

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