Los médicos alertan de que a los quince años el 50% de los chicos y el 70% de las chicas sufren de la espalda
En España, a los 15 años, más del 50% de los niños y casi el 70% de las niñas ha padecido alguna vez en su vida dolor de espalda, según la Organización Médica Colegial (OMC) y la Fundación Kovacs, que alertan de que tener dolor de espalda en la infancia aumenta el riesgo de sufrirlo de manera crónica al ser adulto y padecer limitaciones durante el resto de la vida.
Según explica el presidente del Consejo General de Colegios de Médicos, Juan José Rodríguez Sendín, «es prioritario potenciar políticas de educación y prevención entre los niños y jóvenes españoles para intentar crear hábitos saludables que eviten enfermedades futuras. En el caso de las dolencias de la espalda, dada su elevada frecuencia y el impacto que tienen para la salud pública, es necesario facilitar a padres, hijos, profesores y autoridades la información sobre las medidas que han demostrado reducir su incidencia».
En este sentido, «de todas las medidas preventivas, la más importante es fomentar la actividad física desde la infancia; es indispensable y necesaria para que la columna vertebral adquiera su forma definitiva, y tiene efectos benéficos sobre el conjunto del organismo», subraya el doctor Francisco M. Kovacs, presidente de la Fundación Kovacs.
Sedentarismo
El sedentarismo dificulta el desarrollo óseo normal de la columna vertebral, conlleva la pérdida de fuerza y resistencia muscular y hace que la espalda sea más vulnerable al exceso de carga. De ahí la importancia del ejercicio físico, tanto para reducir la influencia negativa de otros factores, sobre todo el excesivo peso de la mochila, como para que se formen las curvaturas normales de la columna: los estudios realizados han demostrado que la rectificación de la columna es más frecuente entre los adolescentes sedentarios.
Por consenso, la comunidad científica internacional recomienda que la carga que el niño transporte no exceda el 10% de su peso corporal. Por tanto, lo ideal sería reducir el peso de la carga que transportan los escolares y la duración de su transporte, por ejemplo mediante la instalación de taquillas en los colegios o fraccionado en varios volúmenes los libros de texto. El doctor Rodríguez Sendín recalca la necesidad de que «se adopten las medidas necesarias para impedir el sobreesfuerzo al que están muchas veces sometidos los escolares».
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