«The Lancet» ya había elegido un trabajo de Alberto Bouzas como el mejor del 2009
Alberto Bouzas Mosquera, cardiólogo del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, de 33 años, ha recibido el premio al joven investigador en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que reúne estos días a 30.000 especialistas en Estocolmo.
Bouzas fue distinguido por un trabajo sobre la ecocardiografía de ejercicio y el valor predictivo de eventos graves en pacientes con miocardiopatía hipertrófica. Ayer, recién aterrizado de la capital sueca, valoraba en el hospital coruñés la distinción como un reconocimiento al trabajo que viene realizando todo el equipo del Área del Corazón en investigación aplicada a la práctica clínica. «Estoy contento porque de alguna forma confirma que vamos en buena línea, que nuestro trabajo da sus frutos», señalaba ayer este joven de Ordes, que hizo la carrera en Santiago y desde hace ocho años trabaja en el Chuac.
Para Bouzas Mosquera, este no es el primer reconocimiento internacional, ya que en febrero The Lancet , una de las tres revistas médicas de mayor impacto, eligió uno de sus trabajos como el mejor artículo del 2009. Fue por un estudio sobre 4.004 pacientes con el que se demostró que realizar una ecocardiografía a los enfermos durante la prueba de ejercicio permitía detectar anomalías no visibles de otra forma y pronosticar así el riesgo de que sufriesen un evento grave, como un infarto.
Ya entonces The Lancet , y antes el Journal of the American College of Cardiología , publicación de referencia para los cardiólogos, apuntaron que los hallazgos del coruñés modificarían las guías clínicas para diagnosticar el dolor torácico.
En Estocolmo, Bouzas presentó otro trabajo nuevo, pero también sobre en el valor predictivo de la ecocardiografía de ejercicio para evitar arritmias, anginas e incluso muerte súbita. En este caso, sobre un grupo muy específico: los diagnosticados de miocardiopatía hipertrófica, enfermedad de la que el centro coruñés cuenta con una de las series más larga de pacientes.
«Vimos que hay un subgrupo de pacientes con más riesgo de eventos graves, que son generalmente más jóvenes», resume. Para ello, «estudiamos a 255 enfermos de 52 años de edad media y observamos que aquellos en los que la contractibilidad del corazón no aumentaba o incluso disminuía durante el ejercicio, que eran el 12%, tenían peor pronóstico y su porcentaje de eventos graves era significativamente mayor».
Bouzas, que extiende el reconocimiento a todo el equipo de cardiología, insiste en que «no existe una única herramienta» para tratar de detectar pacientes de alto riesgo, pero confía en las posibilidades y el valor de una prueba como la ecocardiografía que, además, es relativamente sencilla, segura para el enfermo (no hay que radiarlo, ni someterlo a un procedimiento invasivo) y barata.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios