| La experiencia de dos pacientes
Manuel Juncal es de Cerceda y José Serén de A Coruña, donde ambos coincidieron durante algo más de un año «un día sí e outro non», explicaba el segundo, en las largas sesiones de diálisis. Allí se hicieron amigos. Ahora, ambos están trasplantados (esperaron algo más de dos años por un órgano) y siguen quedando para tomar «o que se pode» y alguna que otra cena. Ayer se sumaron en el Hospital A Coruña a la mesa con la que Alcer, la asociación de enfermos renales, conmemoró el Día del Riñón. Mercedes Ferrant y Matilde Rial, dos voluntarias incondicionales, repartían ¡¡¡azúcar!!!. «De eso poco o nada», comentaba Manuel. «Hay que endulzarse la vida pero con cuidado», le respondía Mercedes al frente de un punto «para informar y también para sensibilizar sobre el riesgo de la diabetes y para promocionar la donación», subrayaba. «Sí, sí, eso -intervenía José- hai xente que aínda é reacia a donar». Ambos amigos se sienten agradecidos con quienes sí accedieron a que la muerte de alguien cercano les diese una oportunidad. «Estas enfermedades cambian a vida, cambian ata a mente», reflexionaba Serén antes de llamar a la solidaridad. «Es muy importante, qué haríamos si no», decía Manuel. En mayo hará dos años que lleva un riñón nuevo, y diez meses cuenta José desde la operación. «Mi hermano hace 23 años de trasplantado -apuntó Matilde- porque la clave es cuidarse».
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