El Senado aprueba una moción que insta al Gobierno a que suprima las cepas gallegas de listas foráneas
Una proposición no de ley plantea la exclusión de la variedad albariño de etiquetas sin denominación de origen
Galicia ha dado un paso más en su intento por proteger sus variedades de uva para vinificación, un asunto que nace del acuerdo entre PP, PSOE y BNG en el Parlamento gallego.
El pasado 4 de febrero, el Grupo Parlamentario Popular presentó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley en la que solicita que se excluya las uva albariña del etiquetado de los vinos no adscritos a denominación de origen protegida (DOP) o identificación geográfica protegida (IGP). Irá seguramente a la próxima comisión.
De forma paralela, el Senado aprobó el 2 de marzo una moción presentada por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas (14 votos a favor y 12 en contra) por la que se insta al Gobierno a que regule la exclusión de las variedades de uva autóctona gallega, a fin de que «no puedan utilizarse para contraetiquetar botellas en otras comunidades autónomas o regiones de la UE», y asegurar así «la auténtica procedencia del vino».
Ambas iniciativas se basan en la trasposición de una norma europea que permite la exclusión de variedades autóctonas de las listas de otras comunidades o regiones europeas «cuando exista riesgo de confusión para los consumidores sobre el auténtico origen del vino, debido a que la variedad de uva es parte integrante de una DOP o una IGP -muy claro en el caso de Rías Baixas y albariño-, y cuando los correspondientes controles de verificación no fueran económicamente viables por representar la variedad de uva en cuestión una muy pequeña parte de los viñedos del Estado».
Entienden PP y BNG que en Galicia se dan los dos casos: riesgo de confusión por estar vinculadas las uvas a las DOP gallegas e imposibilidad del Estado de garantizar la autenticidad de pequeñas producciones al margen de los consejos reguladores.
Esta defensa de las viníferas gallegas persigue dos objetivos. Primero, lograr que toda la uva autóctona se embotelle vía DOP para preservar esa autenticidad, ya que los controles a los que están sometidos los consejos reguladores impiden cualquier fraude y, por tanto, evitar que se dañe la imagen de la zona vinculada a la uva. Y segundo, suprimir la competencia de otras comunidades, ya que la mayor parte de la uva gallega que se embotella fuera no está vinculada a DOP. En cambio, viticultores y bodegueros se quejan de la proliferación de falsos albariños o godellos que se benefician del nombre de la uva para vender a precios más bajos.
Pequeños productores
Sin embargo, la proposición no de ley afectaría también a pequeños productores gallegos. Aquellas bodegas no adscritas a consejos reguladores tampoco podrían etiquetar como godello o albariño. Tendrían que pasarse a una DOP o someterse al control de certificación de la Xunta o una empresa especializada que avale la autenticidad de la uva.
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