El golfista se enfrenta estos días a su peor torneo: un posible divorcio millonario y numerosas amantes al descubierto.
Su verdadero nombre es Eldrick, pero su padre le pronosticó un futuro prometedor cuando lo apodó Tiger (Tigre), quien con tan solo dos años ya apareció en la televisión practicando el swing. Un niño prodigio que en la actualidad, a sus 33 años, y después de haber conseguido todos los trofeos de golf se ha revelado también como un tigre en las lides amatorias en busca de otro tipo de trofeos. Todo en la vida de Tiger Woods era perfecto ?golfista de éxito mundial, millonario también gracias a sus patrocinios publicitarios, casado con la ex miss de Noruega Elin Nordegren y padre de dos hijos pequeños? hasta que su hándicap se rompió en forma de un harén femenino que ha puesto su vida conyugal y profesional patas arriba.
Como en los mejores culebrones televisivos, el guionizado escándalo ?ya sexual? del Tigre se ha ido labrando con los componentes necesarios de las grandes historias mediáticas.
El chico de buena reputación, famoso, deportista, guapo y rico se ha desfondado en los suburbios de un grupo de mujeres cuyo perfil es siempre exuberante: camareras, relaciones públicas, estrellas del porno?, que han empezado a destapar una vida íntima, a pesar de los intentos del deportista por callarles la boca (a veces en forma de talonario) y de sus súplicas de que se respete su derecho a la privacidad.
Divorcio accidentado
Esfuerzo inútil a estas alturas en que están en juego más de 300 millones de dólares, la cifra que obtendría la esposa de Woods, en el que puede ser uno de los divorcios más sonados del deporte. Con todo, el golfista está intentando retener a su mujer a su lado, después de haber confesado públicamente a través de un comunicado el pasado 2 de diciembre su mal comportamiento: «No he sido fiel a los valores y la actitud que mi familia merece», pero, de momento, su esposa no ha perdonado una humillación que comenzó, de forma trágica e irónica, el día en que Woods tuvo un accidente automovilístico cerca de su casa.
Distintas versiones, algunas colgadas como simulacros en YouTube, circulan por la Red sobre lo que sucedió esa madrugada, cuando el Cadillac Scalade del golfista chocó a 53 km/h contra una boca de incendios y un árbol en los alrededores de su vivienda en Orlando (Florida). En TMZ, el portal de los famosos, han publicado que el matrimonio tuvo una pelea porque ella había descubierto sus infidelidades y, tras una agresión (su mujer lo arañó en la cara), él salió corriendo en su coche. Pero lo cierto es que Elin Nordegren ha explicado a la policía que, tras oír el impacto, salió de la casa a socorrer a su marido, y con un palo de golf rompió el cristal del coche. Sin embargo, a día de hoy las especulaciones han continuado y algunos medios, como el Daily Mail, han publicado que la sangre de Woods revelaba esa noche grandes cantidades de somníferos.
Imagen dañada
Desde el día del accidente, el 27 de noviembre, han ido saliendo del hoyo donde las escondía Tiger un nutrido grupo de amantes que han hecho saltar las alarmas no solo de su mujer, sino de sus propios patrocinadores. Así, desde el 29 de noviembre, las televisiones estadounidenses han dejado de emitir anuncios en horario de máxima audiencia (el último fue uno conocido en el que el golfista pone cara a una marca de cuchillas de afeitar), y ya hay voces que insinúan que este escándalo afectará sin duda a su imagen publicitaria. Sin embargo, por el momento, Woods sigue aferrado a su contrato con Nike por 20 millones de dólares, así como con Gatorade o Gillette.
Ellas y el dinero
Las cifras que mueve Woods se verán, con todo, aumentadas si, como todo parece, redime sus pecados ante la pantalla de televisión en el show de Ophra Winfrey, en el que la presentadora hará el papel de confesora mediática con el fin de maquillar la mácula del extraordinario golfista.
El dinero también ha movido a Woods, según The Daily Best y el Chicago Sun Times, para llegar a un acuerdo con su mujer con la condición de que no lo abandone (ella no ha movido ficha aún), pero también para cerrar la boca de alguna de sus amantes, como Rachel Uchitel. Esta relaciones públicas neoyorquina, de 34 años, suspendió inesperadamente una rueda de prensa y ha negado mantener una relación con el golfista, todo, apunta el Radar Mail, por la suculenta cifra de un millón de dólares. No es el caso de la camarera de San Diego Jaimee Grubbs, de 24 años, que ha ofrecido su primera entrevista en televisión, y de la que se han filtrado SMS subiditos de tono con el golfista (ella afirma tener más de 300 mensajes).
Porque en esta historia también se ha cumplido el tópico de la esposa que descubre a través del móvil al marido infiel y el clásico hastío matrimonial como excusa para la nueva conquista, eso fue al menos lo que relató Woods a Kalika Moquin, de 27 años, administradora de un club de Las Vegas. Hace tan solo unos días, The New York Daily News dio a conocer el nombre de otra amante: Cori Rist, una madre divorciada, de 32 años, que el deportista conoció en un club nocturno de Nueva York el año pasado. También Mindy Lawton, de 34 años, gerente de un restaurante confesó que su relación, que comenzó en mayo del 2006, fue puramente sexual y que nunca se llegó a enamorar de Woods. «Me trataba como un juguete», ha declarado. Jamie Jungers, modelo de 26 años, tuvo un affaire con el golfista durante 18 meses, al igual que la estrella porno Joslyn James, de 39 años, y Holly Sampson, otra actriz porno, de 36, que estuvo con Woods siete meses.
A Tiger Woods le hará falta ahora el mejor swing para manejar a un harén demasiado amplio, incluso para un experto en el juego.
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