Solo en el año 2007, se estima que la fabricación mundial de cedés y deuvedés ascendió a los 36.000 millones. Cuando dejan de ser últiles, es imprescindible su recogida selectiva para iniciar un proceso de recuperación del policarbonato, específico y diferente al de otros materiales.
Así, desde su contenedor, los discos son llevados a la empresa recicladora, donde se trituran. Tras lavar el material y retirar los restos de tinta y etiquetas, se introduce en unos silos para su secado. Una vez seco, se calienta hasta la temperatura de fundido, se corta y enfría en pequeños trozos del tamaño de una lenteja. Estas partículas son las que se envasan y se trasladan a las empresas como material prima para el proceso de fabricación de otros objetos
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