Con la muerte de una joven de 28 años ocurrida el pasado sábado en Ceuta y conocida el domingo, son ya 25 las personas fallecidas en España infectadas por el virus H1N1. La joven estaba ingresada en el Hospital Civil del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria de Ceuta desde el pasado 16 de agosto, dos días antes de que se le diagnosticara la nueva gripe junto a un cuadro de asfixia y bronquitis. Fue ingresada después que acudiera al médico, el 10 de agosto, y se le diagnosticara un simple resfriado.
Ni el centro hospitalario ceutí ni la autoridades sanitarias de la ciudad autónoma precisaron las causas de la muerte de la mujer, pero sus familiares explicaron que se debió a un fallo multiorgánico provocado por la enfermedad. La joven sufría varias dolencias crónicas que agravaron los efectos de la gripe y que obligaron a su ingreso en la unidad de cuidados intensivos durante las últimas tres semanas.
La mujer, una trabajadora de la Empresa Municipal de Servicios Turísticos de Ceuta, había experimentando una leve mejoría poco antes de su definitivo empeoramiento. Su caso fue el primero de infección por H1N1 detectado en Ceuta. El segundo caso de nueva gripe fue el de un pediatra que también estuvo ingresado en un hospital, pero que superó la infección y fue dado de alta.
El fallecimiento de la joven ceutí se suma, en los últimos días, a otra muerte, la de la mujer de 77 años de edad en Málaga, que tiene como protagonista el virus de la nueva gripe.
Por su parte, las autoridades sanitarias continúan con la política de transmitir tranquilidad a la población ante lo que se ha convertido en uno de los mayores exponentes de inquietud. Hay que bajar la tensión y afrontar la situación con serenidad, coinciden médicos de familia, pediatras, y epidemiólogos, que esta semana han denunciado el excesivo temor ante la pandemia. La alarma genera una «angustia exagerada» en la población, de la que responsabilizan, en parte, a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cifró la afectación en un 30% de la población mundial.
La titular de Sanidad, Trinidad Jiménez, elogiada por su capacidad para sembrar el consenso, admite que «quizá se haya exagerado un poco». Es un hecho que la nueva gripe se ha cobrado casi 3.000 vidas en todo el mundo -25 en España, en un goteo de defunciones transmitido en directo por los medios- y que la cifra aumentará. Pero también que la inmensa mayoría de los infectados lo vencen con paracetamol y reposo.
El virus afecta hoy a 54 de cada 100.000 españoles, pero es mucho menos mortal que el de la gripe común, entre seis y ocho veces más violenta. La tasa de la gripe estacional, que mata unas 3.000 personas en España, ha marcado máximos de 400 casos por 100.000 habitantes.
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