La hostelera llevará a los tribunales al alcalde de Vigo para que ponga servicios públicos en Samil
Estoy decidida a hacer lo que haga falta; de mí no se ríe nadie». Así exteriorizaba ayer su monumental enfado la conocida hostelera viguesa Karina Falagan, horas después de echar el cierre al Jonathan, el primer establecimiento que se levantó en la playa de Samil hace 35 años. Según dice, la culpa la tiene «este alcalde incumplidor que no hace honor a su apellido y al que pienso demandar». Sus abogados, añade, están preparando la querella.
Son años los que lleva Karina Falagan denunciando públicamente que, ante la falta de servicios públicos en el arenal, los bañistas toman como tales los de su restaurante. «Estoy harta de limpiar mierda que no me corresponde, de curar picaduras de fanecas cuando no funciona el servicio de Cruz Roja, de calentar potitos...», dice.
La gota que colmó el vaso fue la celebración del Festival Aéreo del pasado domingo. Pese a las previsiones de abarrote del arenal (que se cumplieron), los organizadores no pensaron en las necesidades fisiológicas de los asistentes.
Las colas en los contadísimos váteres públicos que existen en el arenal tendían al infinito, lo que obligó a miles de personas a intentar solucionar sus urgencias en las cafeterías de la zona. «Bien entrada la noche todavía estaba limpiando cacas entre la buganvilla del patio trasero y en el recinto del aparato del propano». Sostiene Karina Falagan que, fruto del estado de nervios que le produjo la situación, tuvo que acudir a urgencias de madrugada.
Con todo, lo que más le dolió fue la respuesta que Abel Caballero le dio en un programa de televisión. «Le llamé para recordarle que su obligación es proporcionar servicios a los ciudadanos y para decirle que entre la crisis económica y el mal tiempo los ingresos de nuestro sector han mermado. ¿Cuál cree que fue su respuesta? ''Pues mañana llueve y pasado también''; en definitiva, una burla y de mí no se ríe nadie», reiteró.
Karina Falagan vaticina que Caballero tendrá que anticipar las elecciones, al tiempo que anuncia que piensa presentarse como candidata. Ya sabe cómo se llamará su formación: Montecristo A Contra Porros y Robainas.
Termina enviado un mensaje bien claro a aquellos que intentan hacerla pasar por loca: «No solo voy a aguantar, sino que les recuerdo que, aunque la que canta es mi homónima, la que tiene el baúl de los recuerdos y de los dosieres soy yo».
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