Los investigadores consideran que la alternativa «más viable» para conseguir minimizar los lodos es el tratamiento de las aguas residuales con ozono in situ, es decir, en la propia fábrica o industria.
Un equipo de ingenieros químicos de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) trabaja en un proyecto cuyo objetivo es reducir los lodos que generan varios tipos de industria, como la alimentaria o la maderera, mediante un tratamiento con ozono.
Los investigadores, que pertenecen a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI), ya realizaron un trabajo para la empresa gallega Pez Austral, dedicada a la fabricación, comercialización, congelado y distribución de productos del mar y del campo y, en la actualidad, colaboran con la empresa maderera Industrias Losan, situada en Curtis (A Coruña), informó la USC en un comunicado.
En este caso, los ingenieros de la USC emplean el ozono como una tecnología alternativa al tratamiento de residuos, con el objetivo de reducir los efluentes.
Los investigadores consideran que la alternativa «más viable» para conseguir minimizar los lodos es el tratamiento de las aguas residuales con ozono in situ, es decir, en la propia fábrica o industria.
Aunque esta tecnología ya se aplica habitualmente para tratar los residuos, «la novedad en este caso es el empleo del ozono para reducir los lodos», explicó el equipo de la USC.
Además, el investigador principal del proyecto, el catedrático Enrique Roca Bordello, aseguró que esta tecnología basada en el ozono y enfocada a la reducción de residuos tiene un «coste energético asumible».
La viabilidad económica de este proceso depende de que la gestión del lodo tenga «costes superiores» o de que la empresa «disponga de sistemas propios de generación de ozono para otras aplicaciones, con lo que se logra reducir costes».
Por otra parte, el equipo de la ETSE colabora también con 'Industrias Losán' en otra línea de trabajo cuyo objetivo es avanzar en el diseño de muebles de madera siguiendo criterios ambientales, es decir, que los cambios que se lleven a cabo en el diseño impliquen también una reducción del impacto ocasionado en el medio.
Los investigadores, coordinados por Roca, trabajan en la aplicación de distintas herramientas de evaluación ambiental a cada una de las líneas productivas implicadas en la elaboración del producto final.
Entre esas técnicas figuran los análisis del ciclo de vida, que permite conocer dónde se acumulan las cargas ambientales de un determinado proceso de producción, o la «huella ecológica», un indicador que ofrece una idea global del nivel de sostenibilidad de un proceso o producto.
Los investigadores consideran que la alternativa «más viable» para conseguir minimizar los lodos es el tratamiento de las aguas residuales con ozono in situ, es decir, en la propia fábrica o industria.
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