El fallo subraya el impacto social de ambas herramientas y sus posibilidades en la ayuda al desarrollo
Los estadounidenses Martin Cooper y Raymond Tomlinson obtienen el galardón de Investigación Científica y Técnica
Los investigadores Martin Cooper (Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1928) y Raymond Samuel Tomlinson (Ámsterdam, Nueva York, Estados Unidos, 1941), obtuvieron ayer el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2009, concedido en Oviedo por un jurado que los considera «los padres del teléfono móvil y del correo electrónico, respectivamente».
Según el fallo, «estos dos hallazgos se encuentran entre las más grandes innovaciones tecnológicas de nuestro tiempo, revolucionando la manera de comunicarse de miles de millones de personas en todo el mundo, y contribuyendo de manera decisiva al avance del conocimiento». Además, el fallo hace referencia expresa a su carácter de «instrumentos clave» para el logro de los objetivos del milenio de las Naciones Unidas.
El jurado subraya que el impacto social de ambas herramientas tecnológicas «queda reflejado en los más de cuatro mil millones de usuarios de telefonía móvil y en los mil quinientos millones de correo electrónico y de otros servicios de Internet. Todo ello representa una importante ayuda a los países en vías de desarrollo, para los que supone una fuente de igualdad y de oportunidades, acercándolos a servicios básicos, como la sanidad y la educación».
Señala el jurado que, con este galardón, quiere «reconocer el esfuerzo y la labor de todas aquellas personas que han contribuido al impulso y desarrollo de la telefonía móvil y de los servicios de correo electrónico, formas de comunicación que dan lugar a un mundo conectado, sin barreras geográficas y temporales».
No es la primera vez que el Premio Príncipe de Asturias distingue los avances tecnológicos unidos a las computadoras. En el 2002 recibieron el premio los padres de Internet y el año pasado, el ganador fue Google. Precisamente, la candidatura conjunta de ambos galardonados, había sido propuesta por Vinton Cerf, uno de los padres de Internet, premiado en el 2002.
El jurado examinó 40 candidaturas procedentes de 21 nacionalidades que habían sido presentadas al galardón, que este año alcanza su 19.ª edición. Tras sucesivas votaciones, la candidatura de Cooper y Tomlinson se impuso a las otras dos finalistas: la conjunta del bioquímico belga Erik Declerq y su colega checo Antonin Holy, y la del secretario de Estado estadounidense de la Energía, Steven Chu.
Desde el jurado, la presidenta de Hispasat, Petra Mateos, resaltó que, «en el cumplimiento de los objetivos del milenio, la comunicación es uno de los que permiten cumplir otros, como el acceso a la salud o la educación, ya que hay muchos programas de teleenseñanza o de telemedicina que se pueden hacer porque disponemos de estas herramientas. Ahora es básico que todos los países en vías de desarrollo dispongan de los medios para dotarse de ellas». Ana Pastor, por su parte, dijo que el desarrollo del correo electrónico y el teléfono móvil ha marcado un hito histórico y «ha significado el acceso a servicios básicos para muchos países del mundo. Han significado un antes y un después, es posible que los que ya hemos cumplido cincuenta años no vivamos nada semejante a este cambio, a esta revolución». Eduard Punset, también jurado, dijo que los dos galardonados han de ser tomados en España como «un modelo a seguir». Ironizó afirmando que «en Estados Unidos hay científicos amigos que dicen que tienen miedo por ver quién va a controlar el poder que supone la unión de científicos e industriales. Yo siempre les digo que vengan a España si quieren perder ese miedo, porque esto es un páramo, un desierto».
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