La media de altura en los períodos de temporal se eleva a los ocho metros, por los siete de Bilbao y Gijón.
Un estudio de la Universidad de Cantabria recoge que la temporada de oleaje se extiende de octubre a marzo
Las olas más extremas de toda España se encuentran en la costa de A Coruña. Y no solo eso, sino que también goza del período más prolongado de toda la cornisa cantábrica en el que el oleaje alcanza una mayor altura, ya que se extiende de octubre y marzo, mientras que en Bilbao o Gijón se reduce de diciembre a enero. Los datos se recogen en un estudio elaborado por el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, que ha desarrollado un modelo estadístico que permite estudiar la variabilidad de las olas extremas a lo largo de todo el año y cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Coastal Engineering.
La investigación se llevó a cabo a partir de la información obtenida entre los años 1984 y 2003 por las boyas de la red costera de Puertos del Estado. El nuevo modelo caracteriza «con mayor grado de confianza» el régimen extremo del oleaje mediante el estudio de la altura de ola significante, que se calcula haciendo la media de un tercio de las olas más altas.
En la época de todo el año en la que se registran temporales, la media de la altura de las olas de la costa coruñesa es de cinco metros, por los cuatro de Bilbao y Gijón; los 3 de Cádiz y los 1,8 metros de Valencia.
Más de ocho metros
En las épocas de máximo oleaje, la media de altura se eleva hasta los siete metros en Bilbao y Gijón entre diciembre y enero, mientras que en A Coruña sobrepasa los ocho metros entre octubre y marzo. Incluso se han obtenido en febrero picos de 9,5 metros de media. «En A Coruña, el oleaje es más intenso porque además de los temporales del noroeste sufre los del oeste. Su situación geográfica hace que reciba los dos», explica el ingeniero Fernando J. Méndez, uno de los autores de la investigación.
Su trabajo confirma la existencia de variaciones estacionales en las alturas de las olas, una información que puede ser muy útil a la hora de planificar la construcción de infraestructuras marítimas. «Teniendo en cuenta esta variación estacional -indica Méndez-, puedes calcular con una definición más fina cuáles son los temporales a los que va a estar sometida una obra marítima». En esta línea abunda otro de los autores del estudio, Melisa Menéndez, quien explica que el método que han desarrollado también permite «calcular la probabilidad de que ocurra un temporal marítimo». «Todos estos datos -añade- son de vital importancia en los ámbitos de la gestión costera, ya que definen el riesgo de inundación y son indispensables en el diseño de obras marítimas, como las infraestructuras que se construyen cerca de la costa». La información también puede valer para entender mejor algunos de los procesos biológicos, como la distribución de animales marinos influenciados por el oleaje o el análisis de las tasas de crecimiento de las algas, además de geológicos.
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