Cuando las altas temperaturas aprietan se multiplican las recomendaciones para evitar riesgos en la salud y el medio ambiente, aunque se olvida, en ocasiones, que la ola de calor también provoca incendios en la convivencia.?Los expertos coinciden en que la irritabilidad y el nerviosismo son las primeras consecuencias de la subida brusca del termómetro, porque el organismo tarda al menos siete días en adaptarse al calor y este suele presentarse de golpe y porrazo.
Un tercio de las demandas de separación que se registran en España se formalizan en septiembre, tras la convivencia de las vacaciones, si bien no se debería desestimar que el ardor de las temperaturas hace más tórridas las discusiones.
El psicólogo Ricardo Ros, experto en técnicas para frenar la ansiedad, afirma que «adaptarnos a la ola de calor depende tanto de nuestro cerebro como de nuestro cuerpo». «Irritabilidad, cansancio y sensación de agobio» se manifiestan cuando llega el calor sin avisar y, «por mucho que lo hayamos deseado, de repente nos parece excesivo: es incómodo, nos hace sudar y nos impide dormir». A su juicio, «en realidad es más un problema de adaptación que de temperaturas», porque el ser humano puede vivir en estas condiciones.
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