La exposición más frecuente a la radiactividad por parte de la población se produce ante el gas radón, que «supón o 50% da dose efectiva de radioactividade dun humano», indica Xoán Miguel Barros, y es la principal causa de cáncer de pulmón en no fumadores, y la segunda en consumidores de tabaco. Si un fumador reside en una vivienda con alta concentración de radón, tiene de 25 a 40 veces más posibilidades de desarrollar este tumor, agregó Barros. En la península Ibérica, además de a Galicia, este gas afecta a la sierra de Guadarrama, Extremadura, Castilla y León, así como al norte de Portugal.
El radón tiene relación con los suelos graníticos, pizarrosos y silíceos. El Laboratorio de Radón del Clínico de Santiago facilita aparatos para medir su concentración: debe hacerse durante tres meses y cuesta 30 euros más IVA. El Mapa de Radiactividad Natural de Galicia (Marna) ya concluyó que la comunidad tiene alto riesgo de radiactividad gamma y alfa y se supone que ese dato desaconsejó en su día ubicar en la comunidad una central nuclear.
Barros insistió en que se puede expulsar el radón con una instalación que, hace seis años, costaba sobre 3.000 euros. Su influencia también depende del aislamiento, ventilación o comunicación de las viviendas. Este médico destacó que las Normas do Hábitat de la Consellería de Vivenda obligan a la adopción de medidas adecuadas en los lugares de riesgo, lo que supone un avance, pues no figura en ninguna otra normativa oficial.
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