El resultado fue distinto del que esperaban, pero sus descubrimientos, algunos célebres, otros curiosos, nos han cambiado la vida.
El resultado fue distinto del que esperaban, pero sus descubrimientos, algunos célebres, otros curiosos, se han convertido en grandes inventos imprescindibles, necesarios, o que hacen la vida de sus usuarios más fácil.
La revista Wired se ha encargado de hacer una recopilación de diez cosas descubiertas por casualidad.
Patatas chips: Harto de que un cliente se quejara de que sus patatas fritas eran demasiado gruesas, el cocinero George Crum decidió cortarlas lo más finas posible y freirlas hasta que quedaran crujientes. En 1853 veían la luz las patatas chips. ¡Un hurra por los clientes inconformistas!
Coñac: Los mercaderes de vino medievales solían extraer el agua del vino (hirviéndola) de modo que su delicada carga se asentara mejor y ocupara menos espacio en el mar; luego en destino volvían a añadirla. Mucho después, alguien (probablemente un marinero) se saltó el proceso de la reconstitución y así nació el brandy.
Microondas: Los magnetrones proveían a los radares aliados en la Segunda Guerra Mundial. El salto de detectar nazis a calentar comida llegó en 1946, después de que uno de estos derritiese un caramelo que llevaba en el bolsillo Percy Spencer, ingeniero de la empresa Raytheon.
Viagra: La villa galesa de Merthyr Tydfil, habitada por clase trabajadora, fue el escenario elegido en 1992 para realizar las pruebas de una nueva droga contra la angina de pecho. Pero surgieron los efectos secundarios que desafiaban la gravedad.
Edulcorante: Tres falsos-azúcares han llegado a los paladares humanos porque los científicos olvidaron lavarse las manos. El ciclamato (1937) y el aspartamo (1965) son subproductos de la investigación médica, y la sacarina (1879) surgió durante un proyecto con derivados de la brea de carbón.
Rayos-X: Algunos científicos del siglo XIX coquetearon con los rayos que se emiten cuando los electrones golpean un objeto metálico, si bien los rayos-x no fueron descubiertos hasta 1895, cuando Wilhelm Röntgen probó a colocar varios objetos en frente de la radiación y vio los huesos de su mano proyectados sobre la pared. ¡Menudo susto!
Penicilina: Alexander Fleming, científico escocés, investigaba la gripe en 1928 cuando descubrió que un moho verdoso se había posado en una de sus muestras y había matado a la bacteria staphylococcus que cultivaba. Un descuido en el laboratorio que sin duda ha salvado muchas, muchas vidas.
LSD: En 1943 el químico suizo Albert Hofmann trataba de crear un compuesto que estimulase el parto. Se tomó el primer ácido del mundo cuando tocó una mica de dietilamida del ácido lisérgico. Más tarde, al tomar una dosis mayor hizo un nuevo descubrimiento: el mal viaje.
Caucho vulcanizado: El vulcanizado es un proceso que evita la descomposición del caucho que descubrió Charles Goodyear en 1839. Los antiguos mesoamericanos tenían su propia versión del proceso, pero Goodyear lo redescubrió cuando se le cayó un compuesto a base de caucho y azufre sobre una estufa caliente.
Blandi-blub: A comienzos de los 40, el científico James Wright trabajaba en una goma artificial que pudiese ayudar en la guerra cuando mezcló ácido bórico y aceite de silicio. El día de la victoria no llegó antes pero estirar la imagen de las tiras de cómic se convirtió en un pasatiempo nacional.
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