El plan del Ayuntamiento de Madrid para convertir el centro de la capital en «zona de bajas emisiones», en la que no podrán entrar los coches más contaminantes -los que no cumplan la norma comunitaria Euro-3, en vigor desde el año 2000-, será una realidad en el 2010. El objetivo es conseguir que Madrid cumpla ese año los estándares de calidad que marca la normativa europea, y el método para conseguirlo es actuar sobre el agente que más influye en la calidad del aire, el tráfico rodado, que supone el 75% de los óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión que respiran los madrileños. En España, dijo la concejala Ana Botella, no existe ninguna experiencia similar en creación de zonas en las que se regule el acceso, por razones ambientales, de determinados tipos de vehículos, aunque sí existen en ciudades como Londres, Roma, Utrech, Berlín o Colonia. La norma afectará al conjunto de los vehículos, tanto al tráfico pesado de camiones o autobuses como al sector del taxi, el transporte de mercancías y de reparto, así como los coches privados.
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