Seis diseñadores gallegos avanzan en la pasarela pontevedresa una moda cosmopolita para la próxima temporada de otoño-invierno
Los tejados de una ciudad que bien podría ser París o Londres fueron ayer el mejor escenario para presentar la moda gallega que viene para la próxima temporada de otoño-invierno. Y es que, como avanzaron los seis diseñadores que participaron ayer en la pasarela Pontus Veteris de Pontevedra -que se celebró entre protestas de los vecinos de Monte Porreiro-, las tendencias se inspiran en esta ocasión en las grandes urbes y en ciudadanos que ante todo son cosmopolitas.
Pero en este mundo urbano sigue habiendo lugar para la fantasía. La ambientación de los desfiles fue en esa línea, recreada en el famoso cuento de Mary Poppins, y en la que no faltaron las chimeneas, los deshollinadores y los perfiles de los edificios londinenses. La modelo Blanca Romero fue la estrella, donde casi dos mil personas siguieron el desfile. Aunque uno de los colores estrella el próximo año será el negro, combinado, eso sí, con una amplia paleta, en esta ocasión Florentino, que abrió la pasarela, dio mayor protagonismo a la gama de grises en una colección «joven, dinámica y arriesgada» que respira urbanismo moderno, combinado con una sastrería elaborada.
Vestidos abullonados, charlestón y pichis, combinados con chaquetas y abrigos confortables, son algunas de las propuestas de la coruñesa Charoa, que sin renunciar al negro introduce también el rojo, el verde botella, los crudos o el beis. En cuanto a tejidos, la variedad es amplia: gasas, piqué y también tafetán. El punto se impone en los diseños de Montoto: grueso o muy fino, casi transparente, extragrande o ceñido. El blanco, negro y gris se feminizan con fucsia o berenjena. Los ponchos de aspecto rústico también triunfan. María Mariño se inspira en los colleges para su línea joven, African Blue, aunque dándoles un toque más divertido. En la de mujer, los volúmenes son los protagonistas. Hay arranques de fantasía en charoles y chaquetones de materiales futuristas. Y vuelve el azul.
El visón abandona su clasicismo en la atrevida imagen que presentó Araújo, que lo utiliza también para complementos, al igual que el astracán. La festiva colección de Toypes cerró el desfile. Juegos de volúmenes que se ajustan a la cintura y muchos detalles, con pliegues y abullonados, marcan tendencia con el negro como color estrella.
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