Las tres majestades de Oriente repartieron toneladas de caramelos, algunos de ellos sin gluten, a los niños.
Con más magia que nunca, Sus Majestades de Oriente lograron que ayer, pese a la lluvia y el viento, sus cabalgatas pudiesen pisar las calles de las localidades gallegas. Subidos en flamantes carrozas, en tren, en quad, en barco o en los ya tradicionales camellos y caballos, Melchor, Gaspar y Baltasar agradecieron la presencia de miles de pequeños obsequiándoles con caramelos y chucherías. Incluso Gaspar acudió a Vigo subido en una silla de ruedas, en solidaridad con las personas con minusvalía. En muchas localidades los organizadores de la visita real optaron por congregar a los vecinos en pabellones y locales públicos para que disfrutaran de los actos programados.
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