Los títulos ligados a Galicia son 190, duquesa incluida, pero en Lugo solo residen un conde y un marqués
La reciente separación de los duques de Lugo y los derechos de uso de este título no han supuesto una merma del censo nobiliario lucense, pues el Rey lo concedió personalmente a su hija Elena, pero la nómina de la nobleza tampoco era muy amplia en esta provincia, al menos en lo que se refiere a los nobles titulados. De hecho, ahora mismo solo un marqués y un conde residen permanente en Lugo. No obstante, este último, Javier Wegmüller y Redondo, conde de San Javier y Casa Laredo, es el presidente del recientemente creado Cuerpo de la Nobleza del Antiguo Reino de Galicia, una asociación registrada oficialmente el pasado 3 de mayo para fines fundamentalmente culturales, históricos y sociales.
Hay 125 solicitudes de ingreso en ella y la rige un consejo de nobles con diez personas no necesariamente tituladas, porque, según explica Wegmüller, «la sociedad ha ido evolucionando y, aunque algunos quieren fundamentarse en sistemas demasiado arcaicos, hoy no se puede exigir presentar hidalguía y nobleza por cuatro apellidos. Solo se exigirá hidalguía por un único apellido y también reconocemos el concepto de nobleza personal, del que ha hecho méritos en su vida profesional y particular, y se ha ennoblecido». Es más, Wegmüller ?que heredó el título de su madre coruñesa y tiene a Venezuela, Suiza y Madrid en su periplo vital hasta matrimoniar en Lugo?, considera que si alguien por vanidad u otros motivos compra un título, está haciendo el primo. Por varias razones.
Hay quien prefiere que le pongan su nombre a una calle o le dediquen un edificio (esto puede ni siquiera ser vitalicio), otros parecen quererlos para bautizar un vino y el recurso a la compra de títulos siempre existió. No está exento de picaresca, pero aún hoy puede hacerse de forma legal y pedir su uso en España ante el Ministerio de Justicia y la Casa Real. Lógicamente, ya no implica la exención de impuestos y obligaciones que comportaba, aparte de tierras o gracias, y además cualquiera puede «colocarse» un título en la tarjeta. La ley no sanciona la invención de títulos, solo la usurpación, y muchos circularon inventados, jocosamente o no, en cabezas de todo tipo. En este nuevo cuerpo de la nobleza gallega, que parece querer alejarse de rastrillos y roperos, calculan que podrían ingresar unas 1.500 personas, si quisieran. En el listado oficial figuran no pocos títulos vacantes y el censo de personas con uno o varios en España pasa de 2.000, pero se calcula que puede haber unas 700.000 en todo el Estado con derecho al menos a la carta de hidalguía. Aclaran, no obstante, que lo principal hoy es la calidad humana y la ayuda al prójimo (muchos pertenecen a órdenes militares como la del Santo Sepulcro o la de Malta), además de vivir de forma «correcta», es lo principal en una asociación que se define apolítica y no confesional, aunque la mayoría son católicos.
«Nuestra intención es tratar de desarrollar actos culturales, benéficos y asistenciales, organizar proyectos de ayudas para estudios relacionados con la historia, y en cada una de las siete ciudades habrá actividades independientes. Aquí en Lugo, por ejemplo, destinaremos ayudas a inmigrantes necesitados y también para personas mayores», dice Javier Wegmüller. En la actualidad hay unos 190 títulos ligados a Galicia (representan menos del 1% de los existentes en España), y la mayoría están integrados en corporaciones foráneas. Los residentes o intensamente vinculados a la vida gallega son una treintena. Según Carlos Acuña Rubio, presidente de la Asociación de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia, la mayoría de los nobles gallegos, o viven en urbes de la costa (en A Coruña, Vigo, Pontevedra, Ferrol), o bien residen en Madrid y Andalucía.
Uno de los que en breve retornará a Lugo es el marqués de Prado Alegre, Matías Oñate García de la Rasilla, más conocido por el marquesado de Ugena, que piensa instalarse en su propiedad de O Páramo. El otro residente en Lugo, en Santa Eulalia de Bóveda, es Antonio Terrero Pedrosa, marqués de Villaverde de Limia, casado con Marta Mahou (de la familia de los famosos cerveceros). Suele visitar Foz el conde de Fontao y marqués de San Saturnino, José Manuel Romero Moreno, uno de los fundadores de la asociación ProdeLugo; y muy ligados a Galicia están el marqués de la Ría de Ribadeo, Leopoldo Calvo-Sotelo, y el duque de Segorbe y conde de Ribadavia, Ignacio de Medina y Fernández de Córdoba, presidente de la Fundación Medinaceli. Con orígenes en Lugo, ligado a Sarria, está el conde de Quiroga-Ballesteros, Joaquín Quiroga Espín, diputado e hijo de Benigno Quiroga-Ballesteros, al que se otorgó el título en 1931. En la actualidad es de Joaquín Quiroga Sartorius. Más recientes son el señorío de Meirás, otorgado en 1975 a Carmen Polo, que pertenece hoy a Francisco Franco Martínez-Bordiu o el marqués de Bradomín, Carlos Luis del Valle-Inclán y Blanco, otorgado en 1981.
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