El cáncer de tiroides tiene una incidencia -número de casos nuevos cada año- escasa en España y una mortalidad residual, ya que tiene un tratamiento muy efectivo. Esto también ocurre en Galicia, con unas veinte muertes anuales vinculadas a esta dolencia. Sin embargo, esta tasa duplica la de otras comunidades como Extremadura, Navarra o La Rioja. El riesgo de morir por este mal en la provincia de Lugo, la zona oriental de A Coruña y el occidente ourensano es un 50% mayor que en la media de España. Con todo, es singular que en puntos tan dispares como Cantabria o Ceuta haya una tasa hasta un 50% mayor que la gallega en este tipo de tumor.
Según los especialistas, el cáncer de tiroides es una más que posible consecuencia del bocio endémico del interior de la comunidad gallega, y en general lo padecen personas muy mayores. Actualmente, al controlar el bocio en las poblaciones más jóvenes a través de una alimentación más variada -así como el empleo sistemático de la sal yodada-, los responsables de la salud pública gallega creen que el cáncer de tiroides como tal tenderá a desaparecer.