El acusado de quedarse con 57.000 euros de su empresa alega que le dieron permiso

El fiscal sostiene que cobró en mano el dinero facturado a alguno de sus clientes


santiago / la voz 02/12/2016 05:00

Tras la vista oral celebrada ayer en la sección compostelana de la Audiencia Provincial, tanto la Fiscalía como la acusación particular decidieron mantener sus acusaciones contra Víctor Oliveras Barbero, al que el ministerio público solicita dos años de cárcel por un presunto delito de apropiación indebida por haberse quedado con 57.000 euros de la empresa de Santiago para la que trabajaba como comercial, Distrisantiago.

La firma y el fiscal sostienen que el acusado cobró en mano el dinero facturado a algunos de sus clientes y, en lugar de ingresar ese dinero en la cuenta bancaria de la empresa, como era el procedimiento obligado y habitual, se apoderó de él.

El acusado, que se negó a responder a las preguntas del abogado de Distrisantiago, sí que señaló, a preguntas de la Fiscalía, que él no se había apoderado de ninguna cantidad y que tan solo se quedó con unos 2.000 euros a cuenta de lo que la firma le adeudaba a él, pero que hizo esto con el consentimiento verbal del gerente. Este último negó este extremo cuando prestó declaración como testigo.

Otro extremo sobre el que tampoco se pusieron de acuerdo acusación y acusado fue los términos del acuerdo comercial al que verbalmente habían llegado ambos para que Oliveras ejerciera como comercial de Distrisantiago en unas catorce provincias del norte de España, entre ellas las del País Vasco, Logroño, Aragón, Asturias y algunas de Castilla-León. Según la empresa, cobraría el 30 % del margen bruto de la venta, por lo que sus ganancias dependerían siempre del precio al que la firma comprase y vendiese la mercancía. El acusado, por el contrario, explicó que el acuerdo era por el 5 % del total vendido en el caso de los almacenes y de entre el 8 y el 15 por ciento cuando los clientes eran minoristas.

Este punto es importante porque Oliveras Barbero asegura que la empresa incumplió su parte del trato y que es a él al que le deben dinero porque solo le abonaron una factura de unos 3.000 euros por sus ventas, cuando ahora reclama unos 80.000, una cifra que el gerente de Distrisantiago calificó como «una broma de mal gusto».

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Audiencia Provincial León
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