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La investigación de la Fiscalía abarca un centenar de expedientes a bares

Analizará si Raxoi actuó por igual en todos los casos o si dio trato de favor a algunos


santiago / la voz 23/09/2016 05:00

Desde que se hizo público que la Fiscalía ha abierto una investigación para determinar si hubo trato de favor a algunos locales de ocio de Santiago con expedientes sancionadores por ruido, excesos de aforo y otras infracciones, el concejal de Espazos Cidadáns, Jorge Duarte (Compostela Aberta), aseguró que el problema se limitaba a cuatro bares concretos -Apolo, Metrópolis, Tarasca y O Curruncho- y que todos estaban ya firmados y resueltos. Quiso dar a entender así que el asunto no tendrá recorrido judicial, un argumento que también empleó el alcalde, Martiño Noriega, la única vez que salió públicamente en defensa de su edil. La realidad es bien distinta. Sobre la mesa de la fiscala Arancha San José hay muchos más casos a examen. Concretamente, un centenar, porque las pesquisas abarcan la actuación del concejal en todos los casos generados el último año para determinar si siempre actuó del mismo modo o dispensó una atención especial a algunos para reducir o eliminar las multas exigidas por los técnicos municipales del departamento de Disciplina Urbanística.

Hasta el momento, y aunque fuentes municipales hablan de que podría haber más, solo se conoce un caso concreto, el del bar Tarasca, en el que la actuación del edil suscita dudas. No en vano, su negativa a firmar los expedientes contra el local, trámite indispensable para activar las multas, motivó que una funcionaria dejara constancia por escrito a través de al menos tres oficios de que había entregado la documentación a Jorge Duarte y que habían pasado hasta 39 días sin que le devolviera el expediente firmado.

El propio Duarte ha admitido que paralizó multas a este bar en concreto, pero el edil de Compostela Aberta considera que su actuación estuvo justificada porque no estaba de acuerdo con el criterio por el que los técnicos municipales habían decidido sancionar al local. En este sentido, admite que se opuso al cierre del establecimiento y que también intentó que la funcionaria no cuantificara en 10.000 euros la multa económica que se reclamaba al Tarasca. Una molestias que se tomó el edil en este asunto que ahora habrá que ver si era su práctica habitual con todos los bares expedientados.

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