Las luces esparcidas sobre el techo de hojas de la carballeira todavía están apagadas, pero la música ya suena. Las parejas danzan pasodobles frente a la charanga Os Celtas, al tiempo que los curiosos se detiene a escuchar las gaitas de la agrupación Brisas da Croa y el pasarrúas Cabarédeambilante llenaba de jazz las calles.
La pulpera Mari Carmen Eyo atiende con donaire a sus clientes de Santa Minia. Lleva 35 años preparando pulpo de todas las maneras conocidas. «Pode que eu sexa a máis vella das que veñen aquí co polbo». Cerca de su puesto está Constantino, de Rosquillas Tino. Suspira ante el temor de que la gente ya no baile en las fiestas. «Os nenos xa non queren lambetadas, o que lles gustan son os carruseles». Habla de sus travesías por las carreteras del país, de las romerías que nunca se ha perdido y de la música atronadora que extingue los ecos de las voces menudas, para terminar sentenciando con una sonrisa inmensa, «estamos en todos lados». Los Satélites y América SL esperaron a que llegara la noche para romper de nuevo el silencio.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios