El arquitecto les preguntó sobre su situación. Cuántos hombres, cuántas mujeres formaban el grupo civil. Cuánto estimaban que podía crecer el grupo, si tenían pensado tener o adoptar hijos, cuándo, cuántos y hasta qué edad los retendrían. A partir de los 6 años era obligado el ingreso de los niños en los Institutos Estatales, hasta su primera mayoría de edad. También podían dejarlos a cargo del Estado a partir de los 3 años. Pagando, por supuesto.
Las preguntas del técnico se sucedieron en una sesión casi interminable sobre cuestiones profesionales, sociales, estéticas y de carácter incluso privado. Normalmente todo este proceso de proporcionar datos al técnico se podía hacer por la hipernet. Pero en el Estudio de Arquitectura A4+PLUS tenían como política ofrecer un trato muy personal al cliente. Para el minucioso estudio psicológico de los clientes era recomendable la personación de los mismos, pues igualmente importante era la medición de las reacciones emocionales que provocaban las preguntas y que acompañaban a las respuestas dadas. Al terminar, a los visitantes les salía humo de la cabeza.
La secretaria los esperaba a la salida del despacho principal.
-Ahora comprobaremos la licencia. En unos minutos les mostraremos el proyecto y el presupuesto, para su aprobación. Si aceptan el presupuesto, calculamos que en un par de semanas estará terminada la obra. Debido a nuestra política de calidad -trató de explicar la secretaria-, empleamos supervisión humana. Creemos que mejora ciertos matices técnicos a la hora de ejecutar la obra. Ello conlleva trámites y cierta burocracia. Y retrasa el asunto. Otros estudios trabajan solo con máquinas y autómatas. Terminan antes, pero no alcanzan la calidad, llamémosla... «humana», que nosotros ofrecemos. Les aseguro que el resultado será notable y compensará la espera. No obstante -esbozó una sonrisa-, somos uno de los estudios más prestigiosos de la Federación.
El proyecto fue sorprendentemente satisfactorio para los integrantes del grupo. Aunque no demasiado económico.
-Pues yo creo que todo lo que sea meter mano de obra humana es un retraso- comentaba uno de ellos al salir del estudio.
-Como hace 100 años, que se hacía toda la obra con personal exclusivamente humano. Cavernícola, vamos. Y seguro que sube el coste de la obra. Y con los proyectos, otro tanto de lo mismo. Si hasta los arquitectos eran humanos.
-Qué me estás contando.
-Pfff. Imagínate.
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