Acaba de entrar mi madre en la habitación. Huele muy bien, me gusta mucho su perfume, aunque para ser sincera le queda mejor el que yo le regalé en su último cumpleaños. Se sienta a mi lado y me cuenta que está muy enfadada con Conchi, su peluquera. Le ha puesto un tinte que le ha dejado el pelo muy seco y encima no se lo ha cortado como ella le había pedido, sino de más. Dice que no piensa volver, aunque lleve toda la vida yendo a esa peluquería, que ya se buscará a una profesional que le arregle el pelo como a ella le gusta. Es lo que dice siempre.
Por otra parte, cotillea que nuestra vecina tuvo una fuerte discusión con su marido. Vio cómo ella, embarazada de siete meses, sacó las maletas de casa, cogió el coche y se fue, mientras nuestro vecino intentaba detenerla sin éxito. Especula que hubo cuernos por medio, que semejante jaleo tuvo que ser por algo grave, pero solo son suposiciones suyas.
La voz de mi madre semeja temblorosa y fría. Está triste, lo sé y me preocupa, y lo peor de todo es que yo tengo la culpa. Se levanta y me dice que tiene algo de prisa, que ya volverá en otro momento, pues debe hacer la compra urgentemente porque se ha quedado sin apenas provisiones en casa, ya que últimamente ha estado muy ocupada. En ese instante me besa muy fuerte en la frente y noto como una lágrima cae sobre mi mejilla. Está llorando, y yo me siento impotente al no poder hacer nada por evitarlo. No se marchó sin antes echarme el discursito de todos los días: que si hay que andar con sentido, que si las drogas son malas, que si esto, que si lo otro? Pero yo fui siempre una cabeza loca. Y ahora estoy aquí, sin poder reírme, llorar, hablar, discutir, moverme, besar? solo pudiendo escuchar, verbo que añadí recientemente a mi vocabulario.
Hace calor, ni siquiera una ligera brisa podría calmar este odioso bochorno que me envuelve y se apodera de mí. Pero esta madrugada el verano se irá y con él se marcharán sus largas noches de fiesta e irresponsabilidad. Se irá, por fin lo hará, dejándome aquí tirada, en la cama de un hospital, solo pudiendo escuchar. Lo siento, mamá.
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