Alicia es una chica de Portonovo.
Es guapísima y muy simpática, por eso me gusta. Un día quedamos en la playa de Portonovo para estar juntos.
Ese día hacía frío y el camino estaba húmedo, con grandes charcos que brillaban al sol pálido de la tarde. Empezó a chapotear en ellos, sonriendo con misterio.
Estaba llamándome con su sonrisa y yo no lo pude resistir ni un segundo más, nos pusimos a chapotear como dos niños pequeños, mojándonos el uno al otro y sonriéndonos, como si esa tarde fuera nuestra, en la que no existía nadie más que ella y yo, en la que el intenso frío se convertía en el calor de nuestras miradas y nuestros besos, en la que podíamos hacer lo que quisiéramos porque no nos preocupaba para nada el que dirán, porque lo único que hacíamos era demostrar nuestro loco amor.
Era sin duda la tarde perfecta para ambos.
Nos estuvimos mirando con profundas miradas que calaban nuestro corazón y no dejaban pensar a nuestros cerebros ni para hablar.
Eran miradas que te alegraban el día y eso era difícil porque estaba siendo el día más feliz de mi vida. Después de mirarnos, el cerebro me chivó una frase:
?Algo me hurga en el estómago, como un animalillo inquieto. No para. Quiero detenerlo ya porque me estoy enamorando de ti.
Y ella me dijo:
?No lo pares por favor, es el animalillo que quise despertar en ti desde el momento que te conocí.
Y me dio un beso.
Desde aquella maravillosa tarde estamos juntos y espero que duremos mucho porque ya sé lo que es el amor.
Ese sentimiento tan bonito que te lleva a otro mundo y no te enteras de lo que pasa en este.
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios