Su nevera está vacía. El depósito de combustible de su vehículo, en la reserva. Le parece una eternidad la llegada de enero para obtener algún ingreso en su cuenta bancaria. Miguel Ángel Rodríguez Álvarez es percebeiro de la Cofradía de Baiona. Movido por la desesperación personal en la que se encuentra, ha decidido denunciar públicamente el furtivismo que tanto perjudica a los mariscadores que respetan los topes como él. Por eso ha decidido grabar un vídeo y colgarlo en la página de YouTube bajo el seudónimo «percebeiro 531» para que quede constancia de su queja y para decir que quienes más daño hacen al recurso son los propios profesionales que trabajan al margen de la ley.
-¿Qué le ha motivado a denunciar públicamente el furtivismo?
-Desde que hace dos años entré en el percebe me declaré antifurtivo. Estoy en esa postura desde el primer día. Estoy totalmente en contra de que se esquilme el mar. De pronto se me termina el gas en casa, no tengo para comprar comida ni saldo en el móvil. Esta dramática situación económica que vivo me lleva a denunciar esta situación tan injusta y a decir que ya no puedo más. Estoy así porque me niego a robar. Muchos se lo pasarán bomba estas Navidades con lo que ganaron vendiendo en negro todo el marisco que pudieron robar.
-¿Tan mal está el recurso en el ámbito territorial de la Cofradía de Baiona?
- Lo que ha pasado este verano por la eliminación de la vigilancia ha sido increíble. El percebe ha sido arrasado y el pirateo continúa. El percebe no alcanza el precio que debería tener para las elevadas cantidades que pagan después los consumidores. Eso es por los compañeros sinvergüenzas que se dedican a robar y les tienen las cámaras llenas a los compradores. Es la única explicación.
-¿Pero tiene pruebas de lo que dice?
-No las tengo. Soy percebeiro, lo que cuento es un secreto a voces y la administración debería investigarlo. El pueblo entero sabe que está sucediendo esto. Solo yo he tenido el valor de decirlo, llevado por la desesperación en la que me encuentro. Supongo que si pudiera vivir de esto, hubiera tenido más calma, hubiera esperado a que las reuniones en el Ayuntamiento con la agrupación de percebeiros y la Cofradía dieran sus frutos. Pero el furtivismo ha desencadenado que yo estoy pasando hambre. Se han llevado el percebe de mejor calidad y hacen caer los precios en la lonja.
-¿Hay más percebeiros en su misma situación?
-No creo que estén tan mal como yo, porque acumulo tres lesiones. Debería haberme cogido una baja, pero no he podido. La razón es que debo dinero a la Administración al ser autónomo. Si gano unos 400 euros al mes, me pregunto cómo le pago. Además tengo que comer.
-¿Es la primera vez que hace una denuncia de este tipo?
-Los percebeiros que no somos furtivos hemos denunciado esta situación en otras ocasiones, pero nadie nos escucha. Han llegado a proponerme que consiga imágenes de cómo roban, aunque tenga que provocar una reacción agresiva de los furtivos. Si no hay violencia, no le importa a nadie.
-¿Tiene miedo por la reacción que pueda provocar su denuncia?
-Miedo no, ninguno. Me infunden mucho valor las mujeres que ya llevan tiempo luchando solas y sin que nadie les haga caso y sufriendo amenazas y agresiones. Pero sí tengo algo de preocupación por que se puedan malinterpretar mis palabras y que alguien piense que tengo algo en contra de mis compañeros marineros. Yo solo quiero llamar la atención para que esto termine ya porque el furtivismo arruina a la Cofradía y al sector del percebe.
miguel ángel rodríguez álvarez percebeiro
«Me infunden mucho valor las mujeres que llevan tiempo luchando solas»
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